1

3,840 vistas

Septiembre 29, 2019 07:16 hrs.

Alejandro Cea › diarioalmomento.com

Biografías Nacional › México Ciudad de México


Te platico de José José. No de lo dicho, redicho y mal expresado en los medios de comunicación sobre sus problemas financieros y de familia. Menos sobre el tema adicciones y salud. No. Eso está de sobra. Te platico sobre el impacto de José José en nuestras vidas y en particular en la vida de un muy querido y ya fallecido amigo.
Mi amigo, Ernesto lo llamaré venía de provincia, de pueblo. A través de la educación – era matemático – tenía empleo, lugar social y ganas de vivir. Chaparrito, de no buen carácter. Amigo fiel; muy trabajador. Era de los que se quedaban tarde en el trabajo y era de los que iniciaban su vida en pareja.
En la sala de su departamentito en la calle de Berlín, el tocadiscos portátil, junto los LP´s. Uno, en particular, le gustaba y nos lo hizo gustar. Su portada: un jovencito, muy delgado, vestido totalmente de blanco y sentado en una gran silla de mimbre, como un trono. Trono que sería de Príncipe.
Con las canciones de José José, Ernesto enamoraba a la que sería su esposa. Con José José mi amigo que traía una visión sobre el amor más que de macho comenzó a cambiar: se hizo romántico, de flores, respetuoso.
Ernesto era muy aislado. Tímido, lejano de cualquier lujo. Por José José descubrió el gran mundo. Un día lo acompañé no recuerdo si a rentar o comprar un frac. Había invitado a su dama, nada más ni nada menos que al concierto en El Patio, de José José. El cover le llevaba una quincena de su sueldo, la cena otro tanto. El: feliz, orgulloso.
El concierto fue un sábado por la noche. A Ernesto lo vi tres o cuatro días después. Estaba aún como ido: no se había salido de El Patio. Con detalle refirió su entrada, el acomodo en la mesa, la cena. Platicó que pidió, por no saber de otros líquidos, champaña: llevó al tope a su Diner s, la tarjeta de crédito de la época. Y llevó al tope su gusto, su orgullo, su sentirse bien por haber estado ahí cerca de José José, por haber ondeado múltiples veces la servilleta, por haber recibido – según decía- un gracias de José José dirigido a él.
Para Ernesto ese fue un momento cumbre de amor, de sentir, él siempre con grandes carencias, la posibilidad de gastar, de sentirse guapo, gustoso, romántico. Me encargué en los años que siguieron de regalarle los discos que aparecían. Un día me enseñó unas cajas con CD´s. Aquí está, me dijo, todo lo de José José; guardo los discos únicamente por las portadas. Y ahí estaban esos CD en una repisa de la sala de su nueva casa, cuando se rompió su matrimonio, cuando se murió con violencia el amor. Ahí estaban y los tocaba en el duelo del rompimiento.
Ernesto nos citó, con urgencia, a tres amigos. Me detectaron, nos dijo, cáncer y en varias partes del cuerpo. Les pido me escuchen, me ayuden a monitorear la enfermedad. Tengo a mi cargo a mis dos hijos. Necesito su ayuda. Así fue. Primero en desayunos en algún sitio, después en su casa nos reuníamos cada semana. La enfermedad avanzó. A veces pedía que le pusiéramos música: se volvía a abrir algún álbum de José José..
Una mañana muy temprano me hablaron del hospital. Lo habían llevado de urgencia la noche anterior. No había nadie con él. La enfermera me pidió que lo abrazara y le hablara cosas bonitas al oído. Le dije que era un hombre bueno, que lo queríamos, que se acordara que Dios estaba cerca. Lo amaba. Después le referí momentos bellos de su vida. Insistí: ’que bonito, que elegante te veías cuando fuiste a El Patio, cuanto gusto con las canciones de José José, tú me hiciste adicto.’
La enfermera entró, me dijo sígalo abrazando pero poco a poco va ir dejando de respirar. Yo no sabía que hacer. Recé: le pedí a Jesús lo recibiera. Comencé a tararearle aquello de: Una mañana, una mañana linda como una flor, tu corazón al sol (le dije a Dios) le mostrarás. Dejó de respirar.
Ayer que un sobrino me mandó la fotos del Parque de la China pensé: José José acompañó a mi amigo toda su vida y en su muerte. Ernesto ya lo recibió ahí donde el hermoso canto no cesa. José José gracias por lo que le diste a Ernesto y junto con Ernesto a mí. Sigo siendo tu fan.

VER NOTA COMPLETA

CONTACTA AL AUTOR

Escribe un comentario directo al autor