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Diciembre 19, 2019 05:52 hrs.

Jorge Herrera Valenzuela › diarioalmomento.com

Seguridad Nacional › México Ciudad de México


Estamos en el cierre de este año, el más violento e inseguro de la última década. Los asesinatos, los robos con y sin violencia en las casas habitación, el atraco a establecimiento comerciales, el asalto en la vía pública, integran una muy extensa lista, aunque muchos de los atracos no son denunciados. Pocos son los lugares donde no operan los miembros de las delincuencias organizada y desorganizada. Los hechos suceden indistintamente en las ciudades capitales, en ciudades pequeñas, en rancherías y en las vías terrestres del país.
De acuerdo con los informes que captamos en nuestro recorrido reporteril, la inseguridad dentro y fuera de los hogares, de los centros de trabajo, en el exterior de las sucursales bancarias, en las plazas comerciales, en la vía pública y en los transportes colectivos, simplemente es la que predomina. Quiero pensar que en sus madrugadoras reuniones, los miembros del Gabinete de Seguridad acuerdan medidas para que podamos tener tranquilidad. Solo que nada les ha resultado positivo.
Todos los días las noticias de homicidios, asaltos y robos, llenan los espacios noticiosos, en radio y televisión. Un día nos dicen que en Jalisco encontraron restos humanos de una fosa clandestina, ’pero nada más eran como de 50 muertos’; en tierras veracruzanas ir a fiestas familiares o asistir a reuniones en los bares, equivale a retar a la muerte. En Guanajuato es realidad la letra de una canción de José Alfredo Jiménez, pues ahí ’la vida no vale nada’, lo mismo que en Chihuahua y hasta en el aparentemente tranquilo Estado de Colima hay violencia y ésta entidad tiene el primer lugar en homicidios.
Bueno, ¿por qué tantos delitos con o sin violencia, dolosos o no? No nada más porque en los últimos 50 años, los gobiernos priistas y los dos panistas y el priista (de este siglo) no combatieron la delincuencia, sino que los últimos sexenios se caracterizan por el alto porcentaje de desempleo, aunque nos aseguren que se crean miles de plazas. Conozco un despacho de abogados que han litigado durante 50 años, del cual hace pocos meses fueron despedidos 15 colaboradores, porque el trabajo se redujo y en este diciembre el recorte será de otros 15. Así de sencillo, 30 Jefes de Familia desempleados. Recordemos que en la burocracia son miles los empleados cesados, en aras de ’la austeridad republicana’.
LA CIUDADANÍA DESPROTEGIDA
Nuestra hermosa Ciudad Capital, la antigua Región Más Transparente del Aire, la bella Ciudad de los Palacios, la de un legendario Centro Histórico, la Ciudad que alberga más de 150 museos, pues es, ni más ni menos, se encuentra invadida por la inseguridad. La Capital de la República Mexicana cuenta con miles de policías uniformados, pero no los ve uno en las calles de las colonias, de los barrios, ¿será porque los concentran en determinadas áreas?
En la hoy llamada pomposamente Alcaldía de Iztacalco que abarca geográficamente un perímetro amplio en el Oriente de la Ciudad de México, colindante con la zona conurbada del Estado de México, la vigilancia es deficiente y nula. Las autoridades responsables de mantener la seguridad seguramente conocen bien la problemática, pero el caso es que la ciudadanía se siente y está desprotegida.
Un ejemplo lo corroboramos en la Colonia Militar Marte, una pequeña colonia que se creó a finales del sexenio de don Adolfo Ruiz Cortines. Su límite geográfico es Calzada de la Viga, al Oriente; Av. Plutarco Elías Calles, al Poniente; al Sur, Playa Pie de la Cuesta (Eje 6 Sur) y Playa Roqueta, al Norte. Los habitantes hace años vivieron en un clima de paz y tranquilidad porque era la población mayoritaria era de militares y marinos.
Cuando estaba por concluir la década de los años 80, empezó la inseguridad. Asaltos en la vía pública, robos en casas habitación, robo de automóviles. Poco se hizo para frenar a la delincuencia que muchos años atrás estaba controlada por el Servicio Secreto, la mejor policía que existió en el desaparecido Distrito Federal.
Desde el comienzo de este siglo, la vigilancia policíaca fue disminuyendo hasta casi desaparecer, porque los vecinos de la Colonia Militar Marte hace mucho tiempo que no saludan a un policía ’azul’. Esa zona habitacional dividió a la Colonia Reforma Iztaccíhuatl, en Norte y Sur. La Marte tiene dos andadores próximos a los Ejes 5 y 6 Sur; en el Andador Norte que están el mercado de zona y uno de autoservicio, son frecuentes los asaltos a las vecinas que salen a hacer sus compras.
La vida de los integrantes de las familias de esa referida Colonia, al igual que sus respectivos patrimonios, producto de su trabajo, está en permanente peligro por la ausencia de vigilancia policíaca, la cual consiste, actualmente, en esporádicos rondines de patrulleros. Los rateros tienen ’vigilantes’ que recorren las calles, la mayor parte son cerradas a la circulación vial y los vecinos han colocado enrejados para tener una mediana protección. Esos ’vigilantes’ son hombres de edad, jovencitas que se estacionan en determinados puntos de los andadores o se pasean parejas de supuestos novios.
Bien, quienes se acercaron a este comentarista, con el propósito de encontrar un medio para denunciar la situación en que viven, manifestaron que empleados de la Alcaldía les han dicho que vayan los lunes, a las 6 de la mañana, para que presenten su queja, porque es día de audiencia pública. Me imagino que este caso se repite en muchas otras colonias de la superpoblada Ciudad de México.
Para todas y todos los que visitan nuestra página, les envío mis mejores deseos para que disfruten la Nochebuena, la Navidad, la Despedida de este 2019 y la Bienvenida para el que viene.
Nos encontraremos, Primero Dios y la Virgen de Guadalupe, el miércoles 8 de enero de 2020.
jherrerav@live.com.mx

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