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Julio 11, 2019 15:36 hrs.

Samuel Schmidt › Emmanuel Ameth Noticias

Justicia Nacional › México Ciudad de México


Los medios de comunicación mexicanos viven aletargados como consecuencia de la aplicación del principio de que nadie se resiste a las caricias del tesorero general de la nación. Venderse fue cómodo y con los años la gran mayoría se acostumbró al dulce olor de los billetazos. Tal vez hay que cambiar el dicho de Arnulfo R. Gómez, ’No hay periodista que aguante un cañonazo de $50,000’.

Porfirio Díaz estableció un doble mecanismo para someter a la prensa: plata o plomo. Encontró el mecanismo para asegurar la vida de los medios (plata) y para los que no se sometieron insistiendo en criticar, encontró el camino de darles uno o más garrotazos (plomo). Decomiso, tortura, encarcelamiento, asesinato (¿legal?); al dictador le gustaba enviar a los periodistas a San Juan de Ulúa dónde el promedio de vida llegaba a no superar el año, a la prisión se le consideraba una sepultura en vida.

Esa era una de las aberraciones principales de la dictadura, el desprecio a la libertad de expresión, ya sea porque se considerara infalible, o porque pensaba que dar a conocer la crítica aumentaba sus debilidades. O tal vez es el principio autoritario de que ¡al poder se le obedece no se le cuestiona! que ha gozado de larga vida (más de cien años).

La continuidad de esa política provocó un fenómeno en el cual los medios de comunicación se acostumbraron a vivir del Estado y los periodistas se fueron decantando por extorsionar políticos y gozar de jugosos contratos que los hacían inmensamente ricos. El periodismo para ellos era un medio de acumular riqueza, no un mecanismo para limitar al poder político. Igual que mucho de lo que se distorsionó en México, el cuarto poder no era un factor de equilibrio, sino un instrumento de extorsión y sumisión.

Paralelamente a ese periodismo extorsionador y complaciente con el poder, siempre existieron periodistas honestos, luchadores que resintieron el peso de la represión del régimen del PRIAN. El pos-porfirismo utilizó los mismos medios, plata o plomo, aunque fueron más sutiles en el uso del garrote, guardando los silencios cómplices para acallar a las plumas valientes, como ha hecho el panista (des)gobernador de Chihuahua Corral con el asesinato de Miroslava Breach, ante el cuál hay actitudes sospechosas de líderes de su partido.

Ahora las condiciones parecen haber cambiado. Los que se autonombran comentócratas (el corrector de la computadora pone comentó ratas que tal vez sea más apropiado) gozan y ejercen una libertad que no conocían y por supuesto abusan de ella. Parece haber terminado el tiempo aquel en que golpeaban para llamar la atención y poder negociar su asignación monetaria y/o concesiones económicas, algunas alejadas de la legalidad y por supuesto exentas de ética. El gobierno ha anunciado que ese dinero ya no existe, lo que será muy sano para la república y la democracia aunque siga motivando a esas voces.

El periodismo es un factor fundamental para la democracia. Sirve para alertar sobre problemas, con lo cual el gobierno puede tener una guía para corregir. El periodismo sirve para balancear al gobierno y el poder político al mantener una actitud vigilante; es un contrapeso fundamental, pero para lograrlo requiere mantener una autonomía total, no puede ni debe recibir fondos del gobierno.

No existen purezas limitadas y solamente una independencia rotunda sirve para plantarse ante el poder político, llamarlo a cuentas, y reclamar sobre las decisiones políticas.

Poder erradicar al viejo régimen debe ser una causa mayor y conviene aceptar los excesos de los viejos periodistas corruptos para inaugurar un nuevo modelo de libertad. El ejemplo de un gobierno tolerante pero no omiso ante los intentos de extorsión o presión desmedida, generará una nueva visión de la política y de las relaciones de la sociedad con el poder.

Las libertades son un componente fundamental de la democracia y entre éstos se encuentra la libertad de expresión, la que debe ser de registro muy amplio y gran tolerancia. Es conveniente tolerar los excesos en lugar de ejercer alguna restricción.

http://www.colloqui.org/colloqui/2019/7/10/viva-la-libertad

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