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Enero 28, 2020 17:43 hrs.

Moisés Sánchez Limón › diarioalmomento.com

Política Nacional › México Ciudad de México


El martes de la semana próxima –04 de febrero— en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se registrará el paso previo a un proceso de licitación internacional que se significa como la prueba para Zoé Robledo, de hacer realidad la oferta de combate a la corrupción en esta institución emblema del país.

Y es que, a las diez de la mañana de esa fecha se celebrará el acto de presentación y apertura de proposiciones de la licitación pública electrónica internacional bajo la cobertura de tratados de libre comercio número LA-050GYR988-E7-2019, para la contratación del Servicio Médico Integral de Estudios de Laboratorio Clínico para los ejercicios 2020-2022.

Cumplido un mes, el 03 de marzo a las cinco de la tarde, será la comunicación y entrega del fallo de esta licitación, es decir, se sabrá quiénes de los 37 licitantes finalistas obtienen contratos para prestar ese servicio de laboratorios que tienen como parte central de servicio la del banco de sangre, contratos que implican miles de millones de pesos.

Pero, ¿cuál es el punto de corrupción en este tipo de licitaciones? La existencia de un poderoso grupo de laboratorios que desde hace más de una década, como citamos en este espacio en diciembre del año pasado, se reparte al país en la prestación de ese servicio de laboratorio al Instituto Mexicano del Seguro Social, y cierran el paso a laboratorios pequeños y medianos que tienen posibilidad de concursar y ofrecer el servicio.

A ese grupo, citamos, se le conoce como ’El Cártel de la sangre’ por la principal fuente de sus ingresos en calidad de monopolio, con respaldo de funcionarios del IMSS, en su momento, y que supuestamente estarían fuera de cualquier influencia en las licitaciones convocadas por el Instituto.

Mire usted, el asunto habría continuado en el mismo status quo de no haber sido que, al relevo de Germán Martínez Cázares en la dirección general del IMSS, el chiapaneco Zoé Robledo Aburto abrió las licitaciones a empresas que nunca habían podido competir.

Eso fue a principio de noviembre y se conoció que se esperaba otorgar contratos para operar laboratorios por unos 15 mil millones de pesos y, en el caso del banco de sangre, el monto se ponderó en 3 mil 400 millones.

Como lo anoté en su momento, es un jugoso negocio que desde 2011 se denunció lo controla un poderoso grupo de laboratorios a los que, por el tipo de licitaciones que manejan, se bautizó como ’El Cártel de la Sangre’.

Así que el anuncio de Robledo Aburto, de abrir las licitaciones a todos los laboratorios que tengan capacidad para concursar, prendió los focos rojos en dicho cártel y éste se aprestó a participar con el objetivo de mantener el control y, por supuesto, la obtención de los contratos.

Por eso, los laboratorios pequeños y medianos pidieron a Zoé Robledo piso parejo para evitar que los poderosos laboratorios ganaran la licitación en ciernes, de forma tal que la nueva autoridad del IMSS aplicó mecanismos de control para atender preguntas, responderlas a plenitud y despejar de intromisiones este procedimiento que concluirá el próximo tres de marzo, en un acto convocado para las cinco de la tarde.

Así, el equipo de Zoé Robledo tiene como prueba fundamental de combate a la corrupción, a la licitación del Servicio Médico Integral de Estudios de Laboratorio Clínico para los ejercicios 2020-2022.

La ruta crítica no ha sido sencilla. El pasado 23 de este mes concluyó el proceso en la Junta de Aclaraciones, apenas duró una hora, pero de 46 licitantes registrados, quedaron 37 con un total de dos mil 187 preguntas de carácter administrativo y económico, solventadas por el doctor Armando Pérez Cabrera, encargado de la Coordinación Técnica de Servicios Indirectos en calidad de área requirente, consolidadora y técnica, dependiente de la Dirección de Administración del IMSS.

Sí, son términos técnicos, redundantes y poco accesibles para los legos, pero entrañan procesos de millonario valor presupuestal y, sobre todo, de prestación de servicios clínicos y de laboratorio que el Instituto debe subrogar mediante licitaciones libres de cualquier sospecha de corrupción y tráfico de influencias como se detectó con el monopolio de El Cártel de la sangre que, de acuerdo con representantes de pequeños y medianos laboratorios mexicanos, presiona a laboratorios fabricantes y a empresas nacionales para que no apoyen a la nueva proveeduría que se ha registrado y pretende participar en esta licitación pública electrónica internacional.

Representantes de laboratorios que demandan piso parejo en las licitaciones, confían en que ahora sí va en firme la lucha anticorrupción y tráfico de influencias. Es, comentan, la prueba para que el director Zoé Robledo demuestre con hechos que abrió la licitación para despejar suspicacias y acabar con corruptelas.

Pero ’El Cártel de la Sangre’ no da su brazo a torcer, y entre los 37 licitantes finalistas están algunas de sus empresas; incluso, en el proceso final, Centrum Promotora Internacional, Abbot Laboratories México, Comercializadora de Reactivos para Laboratorios y Materiales para Hospitales, Instrumentos y Equipos Falcón y Productos Roche, tienen registrados a observadores, aunque bajo la condición de abstenerse de intervenir en cualquier forma, como consta en el acta de la reunión celebrada el jueves 23 de la semana pasada.

Hay que recordar que la Comisión Federal de Competencia Económica tiene documentadas a las empresas de ese grupo, identificadas y denunciadas ante la Fiscalía General de la República, entonces PGR, desde 2016.

Y es que, incluso ex funcionarios del IMSS aparecen involucrados en empresas o laboratorios que son proveedores del Instituto, como el caso de Agustín Amaya Chávez, ex coordinador de Bienes y Contrataciones de Servicios en el IMSS, a quien se refiere como director de la empresa Instrumentos y Equipos Falcón, que en 2008 adjudicó contratos directos por 80 millones de pesos para surtir 6 millones de piezas de calcio efervescente; por ese caso fue denunciado ante la entonces Procuraduría General de la República.

Algunas de las empresas de ’El Cartel de la Sangre’ interesadas en obtener las 61 partidas que el IMSS contratará en todo México, están Centrum Promotora Internacional y su filial Valtrum, de Valentín Campos; Instrumentos y Equipos Falcón, de Nóe Ramírez así como Dicipa, Hemoser, Inpromed y su filial Internet y los sancionados Selecciones Médicas y Selecciones Médicas del Centro, éstas últimas filiales del Grupo Fármacos que, incluso, ha sido denunciado por venta nociva de medicamento, como se refirió en este espacio en diciembre de 2019.

Largo y accidentado el camino de esta licitación internacional, en la que Zoé Robledo metió la mano para acabar con la corrupción en el IMSS. ¿Prosperará la apuesta? El tres de marzo próximo, por ahí de las seis de la tarde, se sabrá de qué tamaño es la decisión del chiapaneco frente a un grupo poderoso que ha dictado la pauta en las licitaciones del Seguro Social. Conste.

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