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Enero 04, 2020 12:44 hrs.

Alejandro Cea Olivares › diarioalmomento.com

Tecnología Nacional › México Ciudad de México


SR: DIRECTOR:
EN LOS CIEN AÑOS DE ISAAC ASIMOV LE AGRADEZCO HABERNOS ABIERTO LA CABEZA Y EL CORAZÓN A LAS CIENCIAS Y EL REGALO DE SUS CUENTOS Y NOVELAS.
POR ASIMOV LOS ROBOTS ENTRARON EN LA LITERATURA Y EL CINE Y POR ASIMOV NOS DESCUBRIMOS CAPACES DE PREGUNTAR Y APRENDER LO QUE ERAN ASUNTOS SÓLO PARA INICIADOS: LOS DE LAS CIENCIAS DURAS.
ASIMOV, ADEMÁS NOS REGALÓ LIBROS SOBRE LA BIBLIA Y DE HISTORIA. LIBROS SENCILLOS, PROFUNDOS, SERIOS; CAPACES DE GANAR LA ATENCIÓN DE TODOS.
EN ESTAS LÍNEAS TE MANDO ALGO MÁS SOBRE ESTE INMENSO ESCRITOR PARA QUE TE DESPIERTE EL RECUERDO.

CIEN AÑOS DEL NACIMIENTO DE ISAAC ASIMOV.
En recuerdo de Pedro Gómez amigo, compañero de trabajo y de
vida que me inició en Asimov y me volvía al camino cuando me
perdía en las luchas de la Fundación y del Imperio.
Costó trabajo encontrarlos. Ahí en la fila de atrás ¡por fin!: dos o tres libros de Asimov, de
los de ciencia ficción. Qué diferencia: hace treinta o más años estarían en primera fila leídos,
comentados, esperados los de la serie Fundación, los cuentos y el clásico Yo Robot.
Se cumple un centenario del nacimiento de Isaac Asimov. Volver a su obra es un acto de
gratitud y de reencuentro con nuestras ilusiones y temores ante un mundo que ya cambió: el
de los sesentas, setentas, ochentas que fue el nuestro. De ahí estas líneas.
Para quien desee recordar a Isaac Asimov.
En la siguiente dirección puedes bajar cuentos de Asimov, el más famoso es el segundo:
Anochecer.
http://lecturasindispensables.blogspot.com/2013/09/cuentos-isaac-asimov.html
En Netflix puedes bajar: Mejores que Nosotros en que aparece la violación a las leyes de
Asimov.
Yo, Robot y El Hombre del Bicentenario son películas emblemáticas.
Nació en Rusia. Llegó niño a los Estados Unidos. En el comercio de su padre leyó de cabo a
rabo las revistas que popularizaron a la ciencia ficción. Viajes interplanetarios e intergalácticos, habitantes de otros planetas, conflictos bélicos, naves, armas, instrumentos de comunicación y hasta técnicas para adelantarse o atrasarse en el tiempo conformaban esa nueva ola
literaria.
Además de cuentos inolvidables creó una civilización de la que describió el deterioro del
gran Imperio que contralaba miles y miles de planetas y el intento de salvación a través de
una Fundación de sabios armados de la psicohistoria: de la ciencia que permite conocer e
incidir en las conductas de millones en toda la galaxia.
Como un nuevo San Agustín y su Ciudad de Dios o un Gibbon y su decadencia del imperio
romano explica el deterioro y camino hacia la barbarie o hacia la civilización de buena parte
de la Galaxia. Con su relato nos hacía sentirnos partícipes de una posible gran historia en la
que, aunque con el uso de inmensas y nuevas tecnologías, las pasiones de los humanos se
seguían manifestando.
Y trajo un componente, hoy permanente, a la literatura y a la misma sociedad: los robots. En
la mayoría de sus historias los robots son el gran personaje. Robots débiles o poderosos,
robots con capacidades especiales como telepatía, robots en conflicto, en fin robots capaces
de confundirse con los humanos.
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Los robots están sujetos a leyes, las muy famosas Leyes de Asimov:
Primera ley: Un robot no puede hacer daño a un ser humano ni, por inacción, permitir que
un ser humano sufra daño.
Segunda ley: Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto
cuando estas entren en conflicto con la primera ley.
Tercera ley: Un robot debe proteger su propia integridad, siempre y cuando esto no impida
el cumplimiento de la primera y segunda ley y al final de sus libros Asimov propuso la
Ley Cero: Un robot no puede hacer daño a la humanidad ni, por inacción, permitir que la
humanidad sufra daño.
Los robots tienen la tentación de rebelarse y tomar la dirección de las historia ya que los
humanos, sus creadores están sometidos a pasiones, a egoísmos, a discriminación y ahí las
tramas dramáticas, muy interesantes pues nos llevaba a descubrir en un mundo del futuro
nuestros sentimientos y pasiones de poder y ambición y sus conflictos.
Con sus libros sobre la Fundación e Imperio, Asimov culminó con Arthur C. Clark y su
Odisea en el Espacio una de las etapas de la gran aventura literaria de viajar fuera de la tierra
que, no debemos olvidarlo, tuvo en Julio Verne un momento fundacional y un origen remoto
con Luciano de Samosata en los tiempos clásicos.
Es curioso observar que en los años sesentas y setentas el viaje a la luna o la oportunidad de
llegar a Marte eran asuntos importantes para las naciones poderosas. La carrera espacial fue
un hecho: demostraría si el comunismo o las democracia eran más poderosas. Después, quizá
por el derrumbe del bloque comunista, se acabó la competencia y con ella el gasto e interés,
incluso literario, por los viajes extraterrestres.
Alguna vez tomé una de sus novelas. Comenzaba describiendo un paisaje de cientos de kilómetros de grandes computadoras abandonadas. Dejé el libro: se le olvidó, pensé, que las
nuevas tecnologías son de lo pequeño, de lo micro. Y lo mismo pasó quizá con los robots,
que distan de ser humanoides y son, con excepción de los destinados a la publicidad, meros
mecanismos con la forma de una gran grúa como los de las fábricas de automóviles, hasta
pequeños, pequeñísimos instrumentos en la cirugía. De humanos, o humanoides, poco. Por
estas razones el Asimov de ciencia ficción quizá ya no es tan importante.
Pero lo es y en que ggel Asimov difusor único, genial y con gran diversidad de saberes. Entre
todos los escritores de la historia, él es uno de los con mayor número de obras: escribió más
de cuatrocientos libros, libros para poner en la mente y el corazón de muchos lo que, usualmente, es tesoro de los especialistas.
Para los que somos negados a las ciencias duras Asimov es puerta, es camino, es guía. El es
el Virgilio que nos ayuda a pasar del infierno de no entender nada al cielo de la belleza de las
ciencias: la Química, la Física, la Biología y el Universo.
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Con su obra, además, nos mostró que alguien formado en las ciencia duras puede conocer,
estimar, valorar y difundir la otra parte de la creación humana, quizá la más importante: la
referente a la religión, a la historia, a la literatura, a lo que da sentido a la vida y a la misma
ciencia.
Se atrevió y logró mucho éxito con sus libros para acercarnos y explicar la Biblia: Sí: los
libros de Antiguo y del Nuevo Testamento. Siendo él agnóstico tuvo un espíritu abierto al
mundo religioso. Asimov debería ser ejemplo para esta nuestra clase intelectual que disfraza
su prejuicio e ignorancia sobre la religión del pueblo bajo la excusa del laicismo, como si la
religión fuera borrable de la cultura. Ojalá que así como no descubrió a muchos la ciencia,
descubriera a los pocos pero poderosos y escandalosos antirreligiosos el valor de saber algo
de las creencias y fé de la humanidad.
También nos regaló en la ’Biblioteca de Historia Asimov’ libros claros, de fácil lectura y de
gran seriedad sobre los mitos de la cultura clásica y sobre Egipto, Grecia y Roma, Constantinopla, los Estados Unidos y si mal no recuerdo varios tomos sobre Shakesperare.
Bajo el nombre de la Receta del Tiranosaurio publicó un gran número de escritos – cajón de
sastre – sobre el espacio, pequeñas historias de éxitos y fracasos científicos y sus pensamientos sobre el valor e historia de la ciencia ficción y varios cuestionamientos sobre el poder la
ciencia. En estos artículos de los años cercanos a su muerte, ocurrida en 1992, descubre su
preocupación por la ecología, su respeto por la democracia y su llamado para que todos, por
el conocimiento de la ciencia, mejoremos nuestra capacidad de participar en la sociedad y en
la política.
De Asimov se habló de su IQ de 160 semejante al de Einstein, después de su muerte la familia
comunicó que fue infectado de SIDA por una transfusión de sangre; se murmuró, sin ninguna
prueba, que Asimov era una fábrica de libros con muchos obreros. En fin, se le consideró,
afortunadamente en vida, una inmensa figura de la difusión de la ciencia y de la literatura: ya
muy mayor fue llamado por la gran fraternidad de los escritores norteamericanos: el Gran
Maestro de la Ciencia Ficción, a la altura de Verne, de Wells,
Isaac Asimov no está pasado de moda sencillamente la realidad que propuso en los libros de
ciencia ficción ya fue superada y de este avance debe estar muy orgulloso pues su obra a
despertó vocaciones e intereses científicos.
Asimov nos divirtió, hizo pensar y discutir. Nos sigue enriqueciendo con su gran obra de
difusión. A los cien años de su nacimiento este recuerdo es para agradecer lo que nos hizo
soñar y las inquietudes que nos despertó. El amplió los horizontes de nuestra curiosidad hacia
realidades insospechadas: la robótica, las galaxias. Asimov nos hizo a muchos sentirnos capaces de entender a las ciencias, por él nos sentimos más inteligentes y ya no fumos extraños
a esa inmensa y maravillosa realidad que se llama ciencia. Esto es para agradecer siempre.
¡¡Gracias don Isaac Asimov por ser un cantor de las bellezas de la creación y habernos hechos
sentirnos parte de esa maravilla!!

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