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Abril 06, 2020 15:58 hrs.

Mario Andrés Campa Landeros › diarioalmomento.com

Cultura Nacional › México Ciudad de México


Ojalá ninguno llegue a semejante estado
De cosas, donde el trabajo es imposible

Era zapatero, filósofo urbano. Era mi tío Mario Landeros Macías.
Nació en Estados Unidos. Toda la familia, 11; 9 hombres y dos mujeres. nacieron en Edna Texas. El tío Mario fue el último, no estudio ni la primaria, pero hablaba de la vida muy bonito. No sabía leer ni escribir; sin la ayuda de nadie arregló sus papeles en la embajada de Estados Unidos. Hubo un momento en que se fue. Se estableció en Los Ángeles, California. Después le arreglo sus papeles a mi tía Cuca y luego se la llevó para el otro lado. Nunca tuvieron hijos, tal vez por eso me querían mucho…’Andresito’
Fui ’chicharito’ donde él trabajaba haciendo muy fino zapatode mujer –allá por el año de 1950. El taller estaba ubicado en la calle de Costa Rica, entre Manuel Doblado y Vidal Alcocer, en la vecindad donde vivía la ’Prieta Linda’, prima de Flor Silvestre, cuando ni siquiera soñaban con usar medias ni pañuelos.
El taller eran dos cuartos de 4 por 4. Ahí estábamos reunidos; Zapateros y varias ’adornadoras’; mujeres que daban los últimos toques al producto para salir a la venta. Empaquetaban, ponía etiquetas dentro y fuera de las zapatillas y le sacaban brillo a la piel. Mientras yo –el IBM- tenía tan sólo 6 años y hacía trabajos sencillos. Mi tío me pagaba de su bolsa cantidad de 2 pesos a la semana. Aún conservo los dos primeros pesos que cobre. Los presumo en un marco.
Aprendí de mi tío Mario muchas cosas: pegar suelas; clavar tacones, estirar la piel en la horma, pulir, pelear para no dejarme de nadie. Pero lo que más me gustaba era escucharlo: ’La vagancia es hija de la pereza y la holgazanería, la madre del delito.
Le gustaba cantar, contar chistes. Se sabía muchos. Siempre estaba muy alegre. Era el clásico ’peladito’ de barrio. Simpático y, además muy buen bailador. Un pachuco que usaba un saco largo que le llegaba por debajo de las rodillas y pantalones ’globo’. Era muy guapo.
A mi tío le gustaba hablar de todo…’El ocioso necesita ocupación y como quiere la del trabajo acepta la del vicio y la del crimen. El ocio necesita sentir la vida y pide impresiones al vino, a la baraja, a la mujer perdida, al amigo desleal; el vino le embriaga y la baraja lo arruina y la mujer lo pone en el camino del hospital, y el ’amigo’ le enseña el camino de la cárcel. En la vida nadie, En la vida nadie se para a pensar que sólo hay dos caminos, uno hacia el bien y otro que conduce al mal y es preciso marchar por uno de ellos. Y yo escuchaba con atención.
’… Además, el ocioso necesita vivir; y como no puede vivir de su trabajo ha de vivir del ajeno y de un modo o de otro apropiarse de lo que no le pertenece y comer lo que no ha ganado. Así del ocioso se forma el vago, el delincuente. Y del delincuente el criminal’.
Mi tío Mario estuvo en la cárcel muchas veces. Su escuela de la vida. Era bronco cuando lo hacía enojar. No medía ni tamaños ni armas. Eso sí siempre cargando su charrasca. El abuelo Toño era el encargado de sacarlo de la cárcel. Mario era una mala cabeza’. Nunca pudo doblegarlo. Siempre fue un ser libre.
Muchos años después no supe de él. Murió en Los Ángeles, California. Ya había fallecido mi tía Cuca y quedó sólo. Jamás aprendió inglés. Me enteré por familiares que el tío Mario falleció. Sólo, lejos de la familia, lejos del barrio de la Morelos, lejos de tantos amigos que dejó .Murió sin poderle demostrarle con lágrimas cuánto yo lo quería.
Parece que aún lo escucho decir: ’La vagancia, hijo, es el camino para todas las maldades’.
Una semana antes de morir llegó aquí a la casa de mi madre, donde llegue de visita y me regaló mil dólares, ’porque quiero y porque siempre ustedes me apoyaron’.
Y se fue…
¡Cosas Veredes, Chonito!

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