1

4,154 vistas

Mayo 18, 2017 16:43 hrs.

Jesús Yáñez Orozco › diarioalmomento.com

Deportes ›


Demonios de un campeón

’Siempre he escuchado que nunca hago nada bien’, dice
Con 1.80 de estatura, deseaba ser pelotero o futbolista
La dinastía Chávez, noqueada por el narco

A la memoria de Malayerba. Con el asesinato de un periodista en México, todos morimos un poco.

Efímero campeón de peso medio del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) --4 de junio de 2011 al 15 de septiembre de 2012—Julio César Chávez júnior no sabe que está traumado. A los 31 años de edad confiesa que ’siempre he escuchado que nunca hago nada bien’.

Por eso, apotegma infancia es destino, simboliza el infierno familiar que vive Chávez Carrasco desde niño. Sus palabras se convierten en un fenómeno social, no sólo deportivo, si se colocan bajo la lupa de la sicología o la sociología. Sobre todo luego de su escandalosa derrota contra Saúl Canelo Álvarez, el pasado seis de mayo.

Desde su infancia encarna un encallecido deseo paterno: heredar su gloria. Es uno de los dos hijos –Omar, de 27, es el otro, también boxeador-- del ex pentacampeón mundial de box, Julio César Chávez González, ídolo de México. En 2011 fue incluido en el olimpo del pugilismo: el prestigioso Salón de la Fama Internacional de Boxeo como uno de los 50 mejores de la historia.

Desde pequeño, a Julito, su delirante padre le calzaba los guantes de box y lo obligaba a golpearse con otros niños. A cualquier muchachito que pasara afuera de su casa en Culiacán, Sinaloa, ofrecía mil 500 pesos por darse de cates con él u Omar, su segundo hijo –con secuelas de meningitis-- que procreó con Amalia Carrasco, de quien se separó hace más de dos décadas.

’Mi papá me decía: ‘ponte los guantes’. Era a huevo, como dicen. Y además tenía que hacerlo bien, porque si no también se enojaba’, confiesa con palabras barnizadas de un leve encono.

Imposible sustraerse a su historia y las filosas aristas que apuntan al corazón de la desesperanza. La más aguda, quizá: la familia Chávez –como muchas-- tampoco escapa a las garras del largo brazo del narcotráfico en México, producto de la descomposición social por las políticas públicas fallidas hace cinco décadas. Existe en territorio nacional más de 50 cárteles.

Junior se ha convertido, sin tomar conciencia, en oscura sombra, iluminada con destellos de las glorias del padre. Deseaba ser pelotero o futbolista. De ahí su irremediable, casi imperceptible, máscara de frustración dibujada en el rostro.

Drama familiar y deportivo como mediático circo morboso. Una especie de talk show arriba y abajo del cuadrilátero, del que sacó raja la telepatria, Televisa y TV Azteca, antes durante y después del combate contra El Canelo.

El rating del dolor como negocio. La televisora de Ricardo Salinas Pliego anunció hace tres años que haría una serie de 26 capítulos sobre la vida del llamado César del boxeo.
Hace casi 15 años, salvó a su padre de las adicciones. Lo llevó, casi en vilo, a internarse a un centro de rehabilitación contra las adicciones en la ciudad de Tijuana, Baja California.

Si, luego de la sonada derrota ante su compatriota, Saúl Canelo Álvarez, colocamos al Junior en un diván virtual del psicoanálisis, podríamos explicar más de los rasgos que lo hacen antítesis de un campeón, con sus respectivos delirios: soberbio, prepotente, desobligado, indolente, indisciplinado, fracasado, tramposo, consumidor de mariguana.

En 1986, cuando Chávez Carrasco nació, JC ya era campeón mundial, quien había tenido una infancia miserable. Vivía en un vagón del ferrocarril, habilitado como casa, a orillas de la vía férrea, en Ciudad Obregón, Sonora. Era uno de diez hermanos: cinco mujeres y cinco varones. Fue lavador de coches, bolero y vendió chicles.

Luego de haber tenido el mundo a sus pies, el multicampeón ha narrado que, era tal su desesperanza por sus adicciones que, pistola en mano, pensó suicidarse. Es común que la fama se convierte en arma mortal en los ídolos.

Incluso, derribó muros de su casa, buscando hechizos, porque –según él-- le estaban haciendo brujería.

Junior narró más de los sinsabores que vivió desde la infancia:

’Mucha gente dice que como soy el hijo de Chávez no sufrí de niño. No pasé hambres. Pero tuve una niñez muy difícil, por las adicciones –alcohol y drogas-- de mi papá’.

Su deseo siempre ha estado ausente. No es que no haya tenido más remedio que convertirse en pugilista porque, dice, porque destacó otros deportes, como atletismo, natación y tenis. Le hubiera gustado ser pelotero o futbolista. Pero el ’hubiera’ no existe. Tenía la ventaja de la estatura: 1.80 metros.

Julito desnudó su corazón y dolor a la revista Proceso del 30 de abril de 2017 (http://www.proceso.com.mx/485240/julio-cesar-chavez-jr-siempre-escucho-nunca-hago-nada-bien) que, para cualquier sicólogo, siquiatra o sicoanalista, sería un interesante caso clínico. Igual que el de su hermano, Omar.

La reportera Beatriz Pereyra, publicó:

’Mi papá tomaba y a la hora que fuera nos despertaba –incluido Omar. Teníamos que estar con él escuchando lo que nos contaba. Fui un niño sin tiempo para hacer cosas de niño. Me dediqué a entrenar. Tuve una adolescencia sin salir a fiestas, porque no me dejaban. Probé el alcohol hasta los 21 años’.

El César era generoso con sus hijos en la parte material. Todos los años, Santa Clos y los Reyes Magos tapizaban con juguetes la amplia sala de su casa, en Culiacán, Sinaloa.
Resignado, puntualizó:

’Puedo aceptar que soy hijo de Julio, que sí he sido beneficiado, pero también perjudicado’.

Y, como si estuviera en el diván del sicoanálisis, confesó su trauma, origen de su vacío lleno de dolor, con un grito apagado:

’Siempre he escuchado que nunca hago nada bien.’

Es, JC Chávez, un junior, --hijo de papi, bueno para nada, como se dice popularmente-- con toda la inquina, sorna, y carga social que implica en México. Siempre a la sombra de su progenitor.

Por lo que se ve, escucha y lee, Julito tiene dos demonios de piedra: él mismo y su padre. Que serán difíciles de exorcizar.

Cuando lo cuestionan sobre las comparaciones con su padre, Julito afirma, falaz, que no le pesaba el nombre y el apellido. Que, al contrario, era un orgullo y una gran motivación.

Siempre ha enfrentado rivales a modo, como se dice en el argot boxístico. Tiene la suerte de que haya una crisis en el boxeo mundial. Y que Sulaimán, titular del CMB, sea mexicano. No en vano lo tildan de ’bulto’, diminuto calificativo luego de la paliza que propinó El Canelo, quien tampoco es un dechado de virtudes sobre el ring.

La deslavada historia de Julito se trasvasó a la industria mediática, redes sociales, y los hirientes memes, tras el tongo que sostuvieron él y Álvarez –su verdugo en 12 rounds-- el pasado 6 de mayo en un hotel de las Vegas, Nevada, Estados Unidos, ante 20 mil espectadores.

Incluso, hay personalidades del mundo boxístico que, después de espectáculo que dio en La Ciudad del Juego, urgen a que se retire de los encordados. Uno de ellos es el propio Sulaimán, presidente del CMB. Aunque luego, si el púgil decide seguir, se desdirá.

’Arriba del ring, cuando la campana suena, no hay ricos ni pobres. Si no viene una pelea buena después de ésta, posiblemente me retire’, dijo a Proceso.

Y aclaró:

’No soy una persona que busca conquistar el mundo’.

Sí: debe retirarse.

Días antes del combate hubo algunos cibernautas –como quien esto escribe-- advertían del amaño de la pelea porque desde principios del actual siglo estos gladiadores del cuadrilátero pelean para la televisión abierta –Televisa y TV Azteca, que nunca avisaron al televidente que sería diferida una hora— y de paga.

Ese combate fue considerado por propios y extraños como el fraude más grande en la historia del boxeo mundial. Con movimientos elefantiásicos, el Junior recibió metralla de principio a fin, sin que su rival se empleara a fondo para buscar el KO. Acabó con el rostro tumefacto.

Su charla con Proceso denota que ni él ni su hermano tuvieron límites:

’Lo único que no me gusta del boxeo son las dietas. Tener que comer todo el tiempo claras de huevo y no comer hamburguesas ni tortillas de harina. También se me antojan las nieves y me da coraje no poder comer’, lamentó.

Parafraseó a su amigo José Luis Castillo (boxeador sonorense): ’‘Antes era pobre y no tenía para comer y ahora que tengo tampoco puedo, entonces, ¿para qué chingados tengo dinero?’. Ese es el sacrificio, quitarme el placer de la comida.’

Las sesiones de sparring también le desagradan. ’Es donde más te golpean, lo que te deja repercusiones en el futuro’. Saca cuentas rápidamente: en una preparación de dos meses boxeas más de 150 rounds, vendrían siendo más de 10 peleas.

La historia personal y deportiva de Julio César Chávez Jr., no ejemplo a seguir.

Aquí algunas perlas:

En 2009 cumplió un castigo de siete meses por dar positivo en un examen antidopaje por un diurético. Luego fue arrestado en Los Ángeles por conducir borracho. El CMB le perdonó la prueba de dopaje para su combate ante Marco Antonio Veneno Rubio.

En 2012 volvió a fallar en un control antidopaje por mariguana. Tras la derrota ante Maravilla Martínez, en septiembre de 2012, fue sancionado nueve meses. En cuatro años sólo ha peleado cinco veces. En el ring se le vio gordo y lento. Fue abucheado y salió entre botellazos.

En abril de 2015 perdió ante el polaco Andrzej Fonfara. En julio de ese año no dio el peso para enfrentar a Marcos El Dorado Reyes y fue multado. Después de los entrenamientos acostumbraba a irse de antro y se desvelaba. Al día siguiente dejaba plantado al entrenador.

’Le perdí un poquito el amor al boxeo en aquel momento’, confesó.
Hizo un acto de contrición:

’Me decepcioné mucho. Me deprimió porque nunca pensé que perdería. Jamás había sentido que alguien fuera superior a mí. Fue algo muy doloroso que hasta ahorita lo estoy superando. Es algo que me merecía’.

Agregó:

’Creí que podía ganar sólo porque quería. Me refugié en no entrenar, en tomar, en ir a los antros. Fueron escapes para no enfrentar la realidad. Fue una etapa en la que no quería saber nada del boxeo’.

Luego de paliza que recibió ante El Canelo, se difundieron tres videos en televisión y redes sociales del Junior que abonaron en su descrédito como deportista, padre y esposo.

En el primero, que divulgó él mismo, aparece con lentes oscuros cubriéndole el rostro, con su hija, Julia –de tres años de edad--, en las rodillas.

--"Julia el lobo me mordió", dice Julito, amoroso, a la esquiva niña de tres años.

--"No", aclara la pequeña,

Entonces él pregunta:

--’¿Qué pasó?’

Julia responde, con su vocecita cristalina:

-- "Te pegó El Canelo".

También el Junior la interroga cómo debió pelear el sábado para vencer al Canelo y la niña le da unas cuantas clases de box, con los puños cerrados, tirando golpes al aire. Nadie imagina el dolor, infierno, que debe herir el corazón de una pequeña que mira vencido, golpeado y lastimado al padre.

Pocos días después de su derrota, se difundieron dos videos más. En ellos Chavez jr., aparece en estado de ebriedad y en compañía de varias mujeres. Sin embargo, si esposa Frida Muñoz salió en su defensa y aseguró que su esposo fue víctima de una trampa.

Anunció que Julio entablaría una demanda por el supuesto robo de un reloj con valor de 40 mil dólares. En entrevista con ESPN, Frida relató que se quedaron en Las Vegas porque querían ir al concierto de Celine Dion el martes, por lo que la noche del lunes se fueron al bar del hotel, donde conocieron a los hombres que filtraron el video.

’Pasaron estos (chicos) de Tamaulipas… se tomaron la foto con Julio y quedaron de ir por otros amigos que también querían tomarse fotos. Después llega uno güero de ojos verdes hablando poquito español. Dijo que era de Londres y que nos invitaba un trago. Tomé una cerveza pero había dejado a Julia (su hija) con una amiga arriba y sabía que no podía dejarla más tiempo’, describió la señora de Chávez.

Aceptó que si bien nada justifica lo que se publicó en los videos, piensa que a Julio le echaron algo en la bebida.

’Todo eso lo planearon para seguir fregándolo más’, afirmó Frida, ex pareja de Édgar Guzmán, hijo de Joaquín El Chapo Guzmán, abatido a tiros en 2008 y con quien tuvo una hija, Sofía, de 12 años de edad.

Los videos se grabaron la noche del lunes en el MGM Grand y aunque aparentemente Julito está ’festejando’ la derrota, Frida explicó a ESPN que una vez que se pasó de copas, fue objeto de un engaño, en la que le robaron el reloj, su celular y el cheque millonario, el cual recuperó después.

En una de las grabaciones, que se hicieron virales en redes sociales, se aprecia al boxeador sinaloense acostado en la cama de una habitación con varias mujeres en ropa interior, que se presume son prostitutas, mientras otro hombre está grabando el momento con su celular.

En otro clip, Chávez Jr. aparece en estado de ebriedad junto a otra persona que le pide mandar saludos a ’todo Matamoros, Tamaulipas’.

Pero ¿quién es Frida Muñoz?

Según Earn the Necklace (http://mundohispanico.com/noticias/deportes/vinculan-a-esposa-de-chavez-jr-con-el-chapo), tiene un título en administración de empresas y mantiene su vida privada lejos de los medios de comunicación, aparentemente para evitar comentarios sobre Édgar Guzmán.

Earn the Neklace refiere que Frida mantuvo una relación con Guzmán, de la cual tuvieron a Sofía, única hija de la pareja. El Chapo, preso en Estados Unidos, sería el abuelo de la mayor de ambas.

El portal de Sin Embargo.com, que también publica este reportaje, agrega que Édgar Guzmán falleció junto a su primo en un tiroteo, y fue Muñoz quien identificó el cuerpo ante las autoridades. Después, Frida conoció a Chávez Jr.

Al iniciar la relación con el boxeador, Muñoz declaró que aunque fue esposa de Guzmán no mantenía ninguna conexión con el cártel de Sinaloa, además de que el también padre de su hija no tenía intenciones de convivir con ella, de acuerdo con Earn the Neklace.

Sofía, según esta versión, tiene un vínculo cercano con Chávez Jr., aunque al parecer la relación entre el boxeador y su pareja no parece estable. El año pasado el campeón publicó un mensaje en su cuenta de Twitter, asegurando que su pareja se había escapado con la hija de ambos.

En ese momento, ante esa situación Julio César Chávez aclaró los twits de su hijo y confirmó que su nieta y nuera se encontraban bien.

Es añeja la historia de la dinastía Chávez con el narco. Chávez González fue amigo de los capos de la droga más importantes desde la década de los 80.

(http://mexico.as.com/mexico/2016/01/22/boxeo/1453430615_559668.html)
En enero de 2016, el polémico periodista Ricardo Alemán levantó ámpula una de sus columnas en El Universal. Escribió que Chávez González tenía nexos con narcotraficantes mexicanos.

El ex pugilista respondió:

’Todos han sido amigos míos. Los he conocido porque a ellos les gusta el box también, soy su ídolo también, ellos también tienen corazón sean buenos o malos’,

Reconoció la amistad que tenía con Francisco Arellano Félix, quien murió en octubre de 2013. Además de Ismael Mayo Zambada, Héctor Güero Palma, Juan José Esparragoza, El Azul y Amado Carrillo, El Señor de los Cielos.

Aún se recuerda que Chávez perdió una demanda contra una reportera, Araceli Muñoz, de El Financiero, porque en una nota periodística hablaba de sus vínculos con los narcos.
’Una cosa es que yo los conozca y otra es que tenga este trabajo (negocios de narcotráfico) con ellos’, matizó Chávez González.

’Que me comprueben con hechos, estoy dispuesto a catearme (sic) con él (Ricardo Alemán) y si yo he cometido un delito que se me enjuicie y me metan a la cárcel, pero si no, que lo metan a la cárcel a él’, aseveró el ahora comentarista en TV Azteca.

En su época de campeón, de acuerdo con miembros de su equipo –y reporteros que siguieron de cerca su carrera-- Chávez lavaba dinero del narco. Recibía a ’préstamo’ tres o cuatro millones de dólares. Adquiría bienes raíces y carros de colección. Luego devolvía la mitad en pesos mexicanos.

También Omar –quien previo a la derrota de su hermano, venció al hermano del Canelo, Ramón, El Inocente, Álvarez, el pasado 30 de abril-- se ha visto involucrado con el narco.

De acuerdo con el semanario ’Zeta’, deportistas como el ex futbolista Jared Borgetti, y el hijo de La Leyenda del boxeo, estuvieron presentes en la fiesta del cumpleaños 63 del mayor de los hermanos Arellano Félix, Francisco Rafael, quien fue asesinado ese día, 18 de octubre de 2013 por un hombre vestido de payaso.

Borgetti aparece en una foto del semanario en compañía de Francisco. De acuerdo con el semanario, en Tijuana, entre los invitados a la fiesta en el Ocean House del hotel Marbella, también se encontraba Omar. Iba acompañado de un equipo de por lo menos diez personas.

Un día después, el 19, Chávez Carrasco pelearía contra el canadiense y ex campeón mundial de peso superwelter, Joachim Alcine, en el gimnasio municipal, en el marco de las fiestas de fundación de Cabo San Lucas’, expone Zeta. Ganó Omar con un gancho al hígado en el último round.

Junior no ha podido noquear sus demonios sueltos arriba y abajo del ring.

Tampoco el papá… ni el hermano.

pumaacatlanunam@gmail.com
tzotzilyaoro@homail.com
@kalimanyez

VER NOTA COMPLETA

CONTACTA AL AUTOR

Escribe un comentario directo al autor

Ágora deportiva

Éste sitio web usa cookies con fines publicitarios, si permanece aquí acepta su uso. Puede leer más sobre el uso de cookies en nuestra política de uso de cookies.