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Septiembre 19, 2020 19:07 hrs.

Guillermo Pimentel Balderas › diarioalmomento.com

Salud Estados › México Ciudad de México


• Contaminación ambiental, obesidad, alcoholismo y falta de socialización, predisponen su desarrollo

Ana Brígida Clorinda Arias Álvarez, experta del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIBm) de la UNAM, señaló que debido a la actual pandemia por la COVID-19, un alto porcentaje de los adultos mayores que han fallecido tenía algún tipo de demencia, incluida la de Alzheimer.

’En México no se tiene ese dato, pero considero que sería un aspecto interesante para buscar. En Canadá, se tiene el dato de que por lo menos el 60 por ciento de los ancianos padecía algún tipo de demencia incluida la de esta enfermedad neurodegenerativa, y eso es algo de tomarse en cuenta, porque finalmente produce un deterioro cognitivo severo y los hace vulnerables’, precisa la investigadora del IIBm.

Por su parte, María del Carmen Cárdenas-Aguayo, titular del Laboratorio de Reprogramación Celular y Enfermedades Crónico-Degenerativas del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la UNAM, explica: ’Esta es la demencia más común: el 99 por ciento de los casos se presenta de forma esporádica y sólo el uno por ciento es de tipo familiar o genética’.

Con motivo del Día Mundial del Alzheimer, que se celebra el 21 de septiembre, las especialistas universitarias expusieron que en México entre 800 mil y 900 mil personas padecen Alzheimer esporádico, lo que representa el ocho por ciento de los adultos mayores de 65 años.

Asimismo, revelan que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) afecta a cerca de 50 millones de personas en el mundo, de las cuales alrededor del 60 por ciento viven en países de ingresos bajos y medios. Alertan: se espera que en 2050 esta cifra se triplique en todo el orbe, es decir, afectará a 152 millones de personas.

Arias Álvarez, preguntó, pero ¿qué es esta enfermedad? Y, recordó que en 1906 el psiquiatra alemán Alois Alzheimer describió por primera vez un tipo de demencia ocasionada por neurodegeneración, para la cual, hasta el día de hoy no hay cura y, aunque no se sabe qué la provoca, está comprobada su relación con la inflamación crónica y deterioro progresivo en el cerebro.

Indicó que los investigadores indagan, pues se trata de factores como la diabetes o la obesidad, mala salud cardiovascular, hipertensión arterial, e inclusive la contaminación ambiental las que predisponen su desarrollo.

’Respecto de la contaminación ambiental hay varios estudios que apuntan que la presencia de ciertas partículas en el ambiente, en el aire que respiramos, pueden tener acceso al cerebro y causar un estado de inflamación que pudiera ser un factor de riesgo importante’, externa Arias Álvarez.

Envejecer no es enfermedad

Ambas especialistas coincidieron en que ser adulto mayor no implica estar enfermo. Sin embargo, están en riesgo de desarrollar esta enfermedad por traumatismos craneoencefálicos, consumo exagerado de alcohol, tabaquismo crónico, aislamiento social y falta de ejercicio físico.

Estiman necesario diferenciar el Alzheimer de otras demencias, algunas de las cuales podrían ser reversibles; no obstante, cuando rutinariamente se dificulta recordar dónde dejaron algo, si empieza a entorpecer sus actividades cotidianas es señal de alarma.

También llegan a presentar falta de juicio: ’por ejemplo cuando utilizan el control remoto como teléfono, o que guarden las llaves dentro del refrigerador, cosas que no son lógicas, ahí hay que sospechar y hacer pruebas cognitivas’, sugiere Cárdenas-Aguayo.

Y añade: ’ese deterioro cognitivo puede deberse a Alzheimer, pero también a un estado de depresión, y para eso hay que ver a especialistas que puedan hacer esta diferenciación, con una serie de pruebas, psicométricas, de laboratorio, radiografías, resonancia magnética. El médico clínico se puede ir orientando bastante bien hasta llegar a un diagnóstico de presunción muy alto’.

Por el momento, añaden las universitarias, no existe un tratamiento definitivo, pero sí se cuenta con fármacos relativamente efectivos para controlar los síntomas y cambios de conducta asociados a esta enfermedad neurodegenerativa. Si bien no detienen la evolución del Alzheimer, también es significativo contar con las terapias de estimulación cognitiva.

Arias Álvarez y Cárdenas-Aguayo explican que se han probado diversas vacunas y aunque se han realizado varios intentos para desarrollarlas, no pasaron de la fase 3, toda vez que no demostraron ser efectivas para la mejoría de los pacientes.

Prevención, la clave

María del Carmen Cárdenas-Aguayo fue clara al advertir sobre la necesidad de empezar, a temprana edad, a cuidar los hábitos de salud, procurar un mejor estilo de vida y hacer ejercicio.

El cerebro, como cualquier órgano, necesita mantenerse activo para funcionar y evitar el estrés porque lo deteriora mucho; se deben realizar actividades cognitivas y aprender continuamente cosas nuevas.

A nivel de políticas de Salud, la OMS desarrolló un Plan de Acción Mundial sobre la respuesta de Salud Pública a la Demencia 2017 a 2022, el cual considera siete esferas de acción y metas:

Demencia como prioridad de salud pública; sensibilización; reducción del riesgo; diagnóstico y tratamiento; apoyo a los cuidadores; sistemas de información, así como investigación e innovación.

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