Caen ante Brasil súper ‘Ratones Verdes’ olímpicos y van contra Japón por bronce - Vence 4-1 a México en penaltis - Cuauhtémoc - diarioalmomento.com

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Agosto 04, 2021 00:13 hrs.

Jesús Yáñez Orozco › diarioalmomento.com

Deportes Estados › México Ciudad de México


+Tomándose revancha de la caída por el oro en Londres-2012

+Tras mantenerse el 0-0 en aciagos 120 minutos de juego

+Guillermo Ochoa, de nuevo, atinado en su arco, salva momentáneamente al Tri

+La Verdeamarella está en la final ante España, que derrota a Japón, en Tokio

Ciudad de México, (BALÓN CUADRADO).– En partido trabado, cerrado, ríspido, de poca efectividad en los arcos --donde ambos equipos estuvieron huérfanos de la magia con balón--, el campeón olímpico, Brasil, derrotó a México por 4-1 en la definición por penaltis, tras mantenerse el 0-0 en los 120 minutos de juego Y se clasificó a la final del torneo de futbol masculino de los Juegos de Tokio, este martes en Kashima, tomándose revancha de la caída por el oro en Londres-2012.

En la final del sábado en Yokohama, la Canarinha enfrentará a España, que venció 1-0 a Japón.

Un día antes, el Tri Olímpico peleará por la medalla de bronce ante el equipo anfitrión.

Tras un partido intenso en el primer tiempo –donde el Tri acusó momentos de pánico escénico– que fue cayendo de nivel en el segundo y sobró la prolongación por las escasas situaciones de gol, Brasil festejó la victoria gracias a una tapada de Santos desde los 12 pasos a Eduardo Aguirre y un remate desviado de Johan Vásquez, combinado con la eficacia de Dani Alves, Gabriel Martinelli, Bruno Guimaraes y Reinier al rematar.

Carlos Rodríguez fue el único mexicano que movió la red desde el punto penal.

Brasil, oro en 2016, plata en 1984, 1988 y 2012, y bronce en 1996 y 2008, sigue a paso firme en su objetivo de convertirse en bicampeón olímpico.

Tristemente, fue un encuentro que fue de más a menos.

Brasil estuvo a punto de resolver el duelo en tiempo reglamentario, cuando Richarlison remató al poste con un cabezazo fulminante en el minuto 82.

Llamó la atención el rostro granítico, adusto, contrito, de los 22 jugadores a lo largo del encuentro, que predispuso a la violencia, caracterizado por un futbol mecanizados, robótico, sin ápice de inspiración poética con la pelota, ese que la aficioón agradece. AL margen de quién gane o pierda.

Varias veces apareció el antifair play. Incluso hubo conato de bronca. El crack brasileño, Dany Alves, en particular, tenía expresiones demoniacas.

Parecía, por sus rostros, que vivían un infierno del balón.

En un primer tiempo intenso, Brasil fue apenas mejor que los mexicanos, tuvo más posesión e hizo trabajar al portero tricolor Guillermo Ochoa, pero sobre el final el Tri Olímpico reaccionó y estuvo a punto de marcar en un puñado de ocasiones claras. Algunos jugadores cariocas tenían el síndrome de Neymar: apenas los rivales soplaban sus nuca y se tiraban, en un acto histriónico.

A los 14 minutos, Ochoa le ahogo el grito de gol al lateral Guilherme Arana y cinco minutos más tarde Paulinho volvió a avisar. A los 23, el capitán Dani Alves, muy activo, le quemó las manos a Ochoa con una bomba de tiro libre y Brasil ya pedía gol.

Eso pudo ocurrir a los 28, cuando Douglas Luis entró al área y se le cruzó a Joaquín Esquivel. El árbitro búlgaro Georgi Kabakov pitó un penal inexistente, que luego corrigió apoyado en el VAR.

Ese aviso hizo reaccionar al Tri, que sobre el final de la etapa mostró su rebeldía. Primero Luis Romo (42), tras pase de Uriel Antuna desde la derecha, exigió a Santos con un remate muy bien desviado al córner por el portero sudamericano.

Y ya sobre el cierre, gran contra de México con Sebastián Córdova centrando para Antuna, quien quedó mano a mano con Santos, remato y su tiro fue sacado por Diego Carlos cuando tenía destino de gol. De ese córner, Henry Martin cabeceó y por centímetros el Tri no se adelantó.

La segunda arrancó con menos ritmo, tal vez porque ambos entendieron que el partido podía ser largo.

Un remate de lejos de Martin (46) y luego mucha marca y fricción, en una tarde en la que Richarlison, el delantero más desequilibrante de la Canarinha en este torneo, no aparecía y tampoco estaba el goleador del ciclo olímpico Matheus Cunha, baja por lesión muscular que fue reemplazado por Paulinho en el once titular.

La tensión subió con el correr de los minutos, las fricciones fueron moneda corriente y los porteros, que habían tenido un buen primer tiempo, prácticamente fueron espectadores de lujo.

A los 83, un cabezazo de Richarlison al poste, tras centro de Alves, fue la única acción de verdadero peligro en 45 minutos.

En la prórroga la tensión no disminuyó, pero la calidad del juego bajó por el cansancio de los equipos. Los técnicos movieron el banquillo para meter piernas frescas y asegurarse al menos los penales. Apenas un remate de larga distancia de Arana (104) casi impide lo que parecía cantado.

En resumen, fueron 30 minutos para acumular presión.

En la lotería de los penales, Santos resultó decisivo con su primera tapa a Aguirre y luego la perfección de los brasileños en el ejercicio de los 12 pasos ante Ochoa catapultaron al once de André Jardine a la gran final.

’Jugamos juntos, luchamos juntos y vencimos juntos una vez más! (…) QUEREMOS EL ORO’, dijo la Confederación Brasileña de Futbol en un tuit al finalizar el partido.

España contra Brasil

Un gol de Marco Asensio en el minuto 115, en la prórroga, le dio el triunfo 1-0 a España contra Japón, sellando así su boleto para la gran final del próximo sábado contra Brasil, que se disputará en Yokohama.

Con esta victoria, España se ganó la oportunidad de conquistar su segundo oro olímpico en futbol, tras el que se colgó en Barcelona-1992.

En un partido muy parejo, con apenas chances de gol para españoles y nipones, el encuentro se fue a la prórroga, donde Marco Asensio apareció para inclinar la balanza en favor de España.

(Con información del diario El Economista)

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