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Enero 11, 2020 09:11 hrs.

José García Sánchez › diarioalmomento.com

Política Nacional › México Ciudad de México


Hay carencias políticas que muestran huecos imposibles de llenar con sólo señalar errores de la administración pública. La desesperación por el protagonismo personal y la angustia por la inminente desaparición de su partido, obligan a personajes de la política mexicana conservadora a llevar su capricho a las últimas consecuencias. Lo que es peor, lo hacen, aseguran, en defensa de los derechos de los ciudadanos, quienes, en realidad nunca les han importado.


Ahora la manera que los panistas encontraron para figurar por lo menos en los medios es la resistencia a firmar la carta de intención que da de baja al Seguro Popular, y aceptar al Instituto de Salud para el Bienestar, con el objetivo de hacerse notar, pero sobre todo darle presencia a su partido, que se diluye poco a poco.


El panista Martín Orozco Sandoval, gobernador de Aguascalientes, tratando de defender un proyecto de salud endeble, asegura que no firmará la carta de intención que echar abajo el proyecto foxista del Seguro Popular, que en realidad nunca funcionó, y se niega a abrirse a las posibilidades de una cobertura de mayor calidad. El panismo quiere espacios en los medios y éstos, resentimiento de por medio, los concede.


Asegura Orozco Sandoval que el gobierno de Aguascalientes ha sido un gobierno cercano y sensible al tema de la salud, desde luego y esta sensibilidad está conectada directamente con las propinas que otorgan los laboratorios farmacéuticos transnacionales que han medrado con la salud de los mexicanos a través de los gobiernos panistas.


Para el gobernador panista no es importante tener en su territorio matanza entre delincuentes, palenques sangrientos, protección en las residencias de capos de la droga, él simplemente defiende lo que considera un logro de los panistas que nunca llegó a ser útil más que para gripas o diarreas.


La intención no es permitir que el gobierno federal ejerza sus funciones sino seguir negociando con los laboratorios farmacéuticos, desde luego que el sistema de salud estatal está en su derecho de negarse a desaparecer un proyecto que nunca aterrizó, pero carece de autoridad para rechazar un sistema de salud nuevo, que seguramente superará al Seguro Popular que tuvo más propaganda que hechos concretos.


No es gratuito el hecho de que los ocho estados panistas que se niegan a desaparecer el Seguro Popular, entre los cuales se encuentran los más violentos del país empezando por Guanajuato, Tamaulipas, Chihuahua, Durango, Aguascalientes, Querétaro. El PAN quiere hacer contrapeso con algo, con lo que sea, que se note su existencia, porque como partido es inexistente y en el Congreso sus posturas llegan al absurdo, porque no dejan de descalificar al gobierno como única arma con el mismo arsenal que ya no tiene cartuchos útiles.


La desesperación por no perder más espacios en las elecciones de este año en Hidalgo y Coahuila, les obligan a tejer en el vacío como una manera de sobrevivencia, pero carecen de presencia. El 7 de julio el PAN confirmará el verdadero lugar que le corresponde en la política nacional, seguramente llevará una sorpresa poco agradable.

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