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Diciembre 21, 2019 01:39 hrs.

Carlos Ravelo Galindo › diarioalmomento.com

Entretenimiento Nacional › México Ciudad de México


Nos dicen. Ellas. Que no se fomente un feminismo como el machismo que tanto nos molesta. No somos iguales, no somos diferentes, debemos respetarnos para complementarnos.
Cuando una dama habla del tema, es crucial escucharla, analizar lo que dice y, si es prudente, compartirlo. Este es el caso del Feminismo puritano
Rosa Chávez Cárdenas nos advierte.
Necesitamos educar con los valores de la democracia: respeto, tolerancia, reconciliación, paz, no guerra entre los sexos.
Hemos avanzado mucho en el empoderamiento de las mujeres, en mi caso como el de muchas que somos madres y abuelas, aprendimos en la práctica, talleres, lecturas y terapia para incrementar la seguridad y confianza, aprendizajes que abonaron a la autoestima, no fue tarea fácil.
Pero, nuestros hijos y nietos han recibido el aprendizaje, saben darse su lugar, respetar y poner límites.
No fomentemos un feminismo como el machismo que tanto nos molesta. No somos iguales, no somos diferentes, debemos respetarnos para complementarnos.
La búsqueda de equidad entre mujeres y hombres es un objetivo de los derechos humanos. Interfiere al objetivo de derechos de igualdad, el opuesto: el victimismo, sensacionalismo y proteccionismo que se promueve del feminismo.
Señalan a los hombres como enemigos de las mujeres, abusadores en potencia y violadores, esta polarización no abona para lograr cambios sustantivos.
Se ha desvirtuado la manera de resolver un problema, criminalizar la seducción y los piropos como acoso que amerita un castigo, raya en exageración.
El modelo de mujeres débiles, víctimas y dependientes no nos conviene, en lugar de avanzar parece que retrocedemos décadas.
En nuestro país estamos atrapadas en el modelo norteamericano, al extremo de la paranoia.
Desde niños les enseñan que no se toquen ni para jugar, además cualquier palabra resulta una agresión, los médicos y hasta los psicólogos que los atienden tienen que marcar cierta distancia con los pacientes con el riesgo de demandas, de tal manera que la consulta resulta muy impersonal.
Desde el preescolar existen denuncias que acusan a los niños de tocarse, fomentan el delirio de persecución. ¿Será? pregunto que, por eso necesitan tantas armas, cualquier vecino o desconocido resulta un agresor.
El feminismo actual resulta una cacería de brujas donde algunos hombres no tienen la capacidad de defenderse.
Lupita, que trabaja de empleada doméstica me pidió asesoría para ayudar a su hijo que está preso acusado de violación de una sexoservidora.
De inmediato feministas acudieron a señalarlo, la pobreza mental y económica del joven y su madre resultaron el castigo para defenderse.
También los hombres se quejan, Richard de 85 años, jubilado hace unos 20 años comenta lo difícil que fue para él, como director de grandes empresas negarse a la seducción de sus secretarias, destacó:
’estas novedades como el bullying que antes no se señalaba y el feminismo del movimiento ’Mee too’, se fueron al extremo de ver a los hombres como abusadores en potencia’.
La doctora Rosa Chávez Cárdenas, experta en el tema profundiza.
Guadalajara entró al proyecto de castigar el acoso verbal, los piropos y cualquier ofensa contra las mujeres, publican en los medios un teléfono de la policía.
Llamé para informarme, me explicó el encargado que solo pueden ayudar cuando la ofensa venga de un conocido o que esté cerca, no pueden hacer nada cuando la ofensa viene de alguien que no está localizable, seguramente las denuncias van a permanecer como estadística.
En Holanda lograron una normativa contra el acoso verbal, que se implementó en algunas ciudades del país para luchar contra los actos de ofensa e intimidación contra las mujeres.
Las multas pueden ascender a 4,100 euros o tres meses de cárcel.
Si queremos un cambio ayudaría empoderar a las mujeres, dar talleres de auto estima y apoyo psicológico, es una paradoja que el machismo que tanto criticamos lo transmiten las madres a sus hijos varones.
No es sobreprotegiendo y victimizando a las mujeres que se va a lograr un cambio, lo que están fomentando es resentimiento entre hombres y mujeres.
Necesitamos educar con los valores de la democracia: respeto, tolerancia, reconciliación, paz, no guerra entre los sexos.
Hemos avanzado mucho en el empoderamiento de las mujeres, en mi caso como el de muchas que somos madres y abuelas, aprendimos en la práctica, talleres, lecturas y terapia para incrementar la seguridad y confianza, aprendizajes que abonaron a la autoestima, no fue tarea fácil.
Pero, nuestros hijos y nietos han recibido el aprendizaje, saben darse su lugar, respetar y poner límites.
No fomentemos un feminismo como el machismo que tanto nos molesta.
craveloygalindo@gmail.com

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