Comaneci: reina de la gimnasia mundial, víctima del socialismo - Era abusada y humillada, revela un libro sobre la deportista - Cuauhtémoc - diarioalmomento.com

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Abril 20, 2021 00:48 hrs.

Jesús Yáñez Orozco › diarioalmomento.com

Deportes Estados › México Ciudad de México


+Recibió la primera calificación perfecta, 10, en juegos olímpicos

+Ella y sus compañeras eran golpeadas e insultadas cuando fallaban un ejercicio

+ Al descubierto, la brutalidad de su entrenador, Bela Karolyi

+Sus triunfos formaban parte de la propaganda oficial

Ciudad de México, (BALÓN CUADRADO/Agencias).- Colgaba de su rostro adolescente una expresión de eterno desencanto, desamparo. Casi nunca reía. Era témpano de hielo. Había una irremediable máscara de desolación en su cara. Nadie imaginaba el motivo. Reina de la gimnasia mundial a los 15 años –con una calificación perfecta de 10 por primera vez en la historia de este deporte–, acabó convirtiéndose en víctima del brutal socialismo rumano de Nicolae Ceausescu. Sus triunfos formaban parte de la propaganda oficial.

Fue llamada hada de Montreal.

Pero vivía un infierno.

Un nuevo libro sobre la legendaria gimnasta rumana Nadia Comaneci indaga en los archivos de la policía secreta de la era socialista, que era parte de la entonces URSS (Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas), que se desmoronó con la caída del muro de Berlín en 1989. Y saca a la luz los abusos que padeció mientras alcanzaba la fama deportiva.

La joven prodigio, que con sólo 15 años reinó en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976, al convertirse en la primera gimnasta que obtenía la calificación máxima de 10, estuvo constantemente bajo vigilancia en Rumania, cuyas autoridades la erigieron en figura propagandística.

Los servicios de inteligencia de la Securitate, utilizados como un instrumento de terror de uno de los regímenes socialistas más represivos de Europa del Este, investigaron a millones de rumanos por sospechas ínfimas, como un chiste sobre el dictador Nicolae Ceausescu o un encuentro en el extranjero.

En el caso de Comaneci, se desplegó un dispositivo impresionante, formado por agentes secretos, médicos, responsables de la Federación de gimnasia.

Pero también un pianista de su equipo o un coreógrafo, explica a la AFP el historiador Stejarel Olaru. Suyo libro, Nadia si Securitatea (Nadia y la Securitate), acaba de llegar a las librerías en Rumania.

Se trata de una extensa documentación del autor que consultó miles de informes desclasificados. En ellos abundan las delaciones y conversaciones telefónicas de los servicios secretos, que llamaban a la gimnasta con el nombre clave de Corina.

Según el historiador, estos documentos muestran la relación abusiva que sufrió el hada de Montreal por parte de su entrenador Bela Karolyi.

Los informes sobre Comaneci, transmitidos a menudo a Ceausescu, reflejan las humillaciones que sufrieron la estrella y sus compañeras.

Las chicas eran golpeadas tan fuerte que sufrían hemorragias nasales, asegura uno de los informes de los servicios secretos, en el que se habla del terror y la brutalidad que Karolyi imponía a sus gimnastas.

Un médico también acusa al entrenador de tratarlas de vacas o de idiotas.

’Por naturaleza, nunca estoy satisfecho. Nunca es suficiente, nunca’, respondía Karolyi a sus detractores.

’Mis gimnastas son las que están mejor preparadas en el mundo. Y ellas ganan. Es lo único que cuenta’, defendía.

Aunque los maltratos del entrenador fueron denunciados por numerosas gimnastas rumanas o estadunidenses, Comaneci prácticamente nunca habló de ello en público.

En una entrevista de 1977, a la que se refiere el libro a pesar de que nunca llegó a ser publicada, la estrella rumana reconocía que era insultada constantemente e incluso abofeteada por haber engordado 300 gramos.

’Pasaron demasiadas cosas […], no puedo más’, declaraba Comaneci, que seis meses después de los Juegos de Montreal se negó a que Karolyi continuara siendo su entrenador.

La gimnasta describía en su diario personal, que pudo consultar uno de los espías, los golpes que sufrían las gimnastas cuando cometían un error durante un ejercicio.

Obligadas a entrenarse hasta la extenuación, las atletas apenas recibían atención médica.

Comaneci, calificada de ’heroína’ del trabajo socialista por Ceausescu, también sufrió los métodos extremos de su mentor, que la atormentaba, intimidaba y humillaba.

Karolyi, oriundo de la minoría magiar (húngara) y que era sospechoso de llevar a cabo actividades hostiles contra su país (Rumania), también era vigilado por los servicios secretos.

A la pregunta:

¿Por qué las autoridades lo mantuvieron al frente de las grandes esperanzas deportivas del país?

’Por puro cálculo político’, responde el historiador.

¿Cómo se podrían haber jactado del alto nivel de la escuela de gimnasia y al mismo tiempo abrir una investigación sobre Karolyi?

Tras haberse retirado del deporte en 1984, Comaneci fue una prisionera en su país, que le impedía viajar al extranjero.

La joven gimnasta logró escapar de la Rumania de Ceausescu a finales de noviembre de 1989 y pidió asilo en Estados Unidos. Hay versiones que lo hizo al amparo de la noche y un clima gélido. Puso en peligro su vida.

El último informe de la policía política sobre ella data del 20 de diciembre de ese año. Sólo dos días antes de la caída del régimen del dictador rumano.

’Lejos de haber sido una privilegiada, como se la solía presentar en esa época, Nadia fue una víctima del régimen’, defiende Olaru.

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