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Enero 21, 2020 18:22 hrs.

Mario Andrés Campa Landeros › diarioalmomento.com

Cultura Nacional › México Ciudad de México


’Admiremos el heroísmo de este
Coleccionador de giros y formas’

’¡Mi pluma lo mató!’.
Juan Montalvo, iberoamericano, mestizo y ecuatoriano, estuvo en constante lucha polémica en el mundo político y social de su tiempo. Dio rienda suelta a su capacidad de insulto en toda su obra. De él son estas palabras cuya vigencia, desgraciadamente, son innegables en el México de nuestros días.
’En estas nacioncillas de partidos, cada cual llama patria a su poder a su poder y a su provecho; patria es el mundo, patria el suelo, patria las bayonetas, patria el partido…’
Cuando nació Juan Montalvo (13 de abril de 1832), todavía no se apagaban las últimas resonancias épicas. Por los lomos y las quiebras de América aún resonaba el galope de los cascos de los caballos de los libertadores.
José Enrique Rodó decía de él:
’Tuvo entre los rasgos que más definen su carácter, la admiración franca y ferviente: el alma abierta a la comprensión plena,, entrañable, de todo lo bueno de toda lo grande, de todo lo hermoso; en la naturaleza y en el arte; en las cosas del pensamiento como en las de la acción; en el alma de los hombres como en el genio e historia de las sociedades. Era un radical optimista por la constancia de su fe en aquellas nociones superiores que mantienen fija la mirada en una esfera ideal; bien, verdad, justicia y belleza; aunque frente al espectáculo de la realidad, le atentara a menudo aquel pesimismo transitorio que es como el lamento de esa misma fe, desgarrada por el áspero contacto del mundo…’
Montalvo se autorretrata.
’Puesto que nunca me han de ver la mayor parte de los que me leen, yo debía estarme calladito en orden a mis deméritos corporales; pero esta comezón del egoísmo que ha vuelto célebre a este viejo Gascón Montaigne, y la conveniencia de ofrecer algunos toques de mi fisonomía, por si acaso quiere hacer mi copia algún artista de mal gusto, me pone en el artículo de decir francamente que mi cara no es para ir para ir a mostrarla en Nueva York, aunque en mi concepto, no soy zambo ni mulato. Fue mi padre inglés por la blancura, español por la gallardía de su persona física y moral.
Mi madre, de buena raza, señora de altas prendas. Pero que hadas malas tienen en cuna o las pierde tarde o nunca. Yo venero a Eduardo Jenner, y no puedo quejarme de haber venido tarde al mundo ese benefactor del género humano; no es culpa si la vacuna por pasado o porque el virus infernal hubiera hecho ya acto obsesivo de mis venas, no produjo efecto chico ni grande. Esas brujas invisibles. Circes asquerosas que convierten a los hombres en monstruos, me echaron a devorar sus carnes; y dando gracias a Dios, salí con vista e inteligencia de esa negra batalla; lo demás, todo se fue anticipadamente para advertirme quizá que no olvidase mis despojos y fuese luego a buscarlos a la deliciosa posesión que llamamos sepultura’.
Juan Ma. Montalvo Fiallos, nació en Ambato, Ecuador en 1832 y murió el 17 de enero de 1889 en París, Francia. Fue la personificación combativa de un estoico panfletista cuya capacidad de insulto le consagró a las letras. Al morir el presidente García Moreno, su acérrimo enemigo, Montalvo escribió:
’Mi pluma lo mató’.


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