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Abril 09, 2017 00:44 hrs.

Priscila Charles › diarioalmomento.com

Religión ›


Hace un rato...
many years ago, ji, ji
Ya en un tono más serio les comparto una historia de semana santa o semana mayor, por años recordaré que en mi infancia y la de mi familia, estas fechas eran un acontecimiento increíble, no solo por las vacaciones, de origen católico acostumbrábamos combinar los actos litúrgicos y ceremonias de las fechas una parte en casa del abuelo y otras con la abuela, y así recuerdo que nos decía la tía no nada de jugar niños son días de guardar, eso vaya que lo entendíamos casi fuimos monaguillos, uff ni se diga mi mami muy dedicada a que fuéramos muy bien educados, así que no se jugaba tanto, según en el rigor de las fechas hasta no había que exagerar en limpiar sería tanto como ahuyentar a Dios de la casa, algunos pensarán que exageración, o que antigua la dama, pues no mis queridos milenios , muchos también son del siglo pasado, como les decía viví con mi familia viernes santo con toda seriedad en Coyoacán un lugar de tradiciones, el centro histórico de la ciudad de México no se diga con tanta iglesia y capilla, el abuelo habitaba cerca del Zócalo eso facilitaba muchas cosas, como la visita de las siete casas, los pasajes de la caídas de Jesús camino a la crusificción, procesiones del silencio al estilo España, pasar de iglesia en iglesia leyendo el librito impreso en papel revolución en cada una de ellas, no había falla aunque sepan no me recuerdo que decían las páginas solo se me santificaba en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo cada vez que salía, un recuerdo hermoso era el tener un mis manos, palmitas en forma de cruz o espiga , o panecitos benditos o manzanilla bendita para los enfermos, claro no duraba mucho el remedio solíamos pedir a mamá muy pronto nos sirviera un poco de ese te tan rico, poniendo toda la atención pues lo único que habríamos de recibir en herencia era la fé , vaya palabras y dieron frutos, a mi llegada a Oaxaca increíble procesión monumental, en el zócalo , alguna otra vez fui a un poblado en el que destacaba se escuchaban lamentos en zapoteco, que estremecedor, si bien no era lo que habituaba y no era ya pequeña y si bastante adulta, seguía aferrada a vivir estos días llena de fervor a la tradición, y que paso ahora? viviendo en la Costa fue inevitable acercarme a la iglesia en mi insipiente cristianismo , aun ni me bautizaba hace tres años, esperaba ver como se vivía en Amistad Puerto Escondido , sin imágenes y batería a la vista , prepare mi mente para llorar, eso se hacía o eso hice por años aún fuera de casa , en Zacatecas o Hidalgo donde me hallara debía ser igual, así que ... dónde quedo el morado? la cruz tapada, la dolorosa, dolorosa mi posición cuando escucho, del Ps Miguel "celebremos que Dios esta vivo entre nosotros y demos canticos de victoria", se imaginan mi disco se paro, haber escuche bien? si , eso dijo así que revise mi archivo fílmico en blanco y negro, es cierto Dios resucito, y apenas lo supe de verdad, lo acepte, !wow mi vida cambio acabo el sufrimiento!, ahora llevo mi propia cruz, en Él tengo ayuda, y camina a mi lado en todo momento, avivada después de un luto largo como la cuaresma , claro este es mi testimonio, es verdad estas representaciones se reproducirán en todo el mundo, deseo con mi corazón vayan y experimenten lo que yo, nacerá un corazón libre y pleno de gratitud ante quien dio su vida por nosotros y nos trajo paz.

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¡Cristo vive!

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