Del despiporre intelectual 20 (veinte) - En Las Nubes - Gustavo A. Madero - diarioalmomento.com

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Julio 28, 2021 22:31 hrs.

Carlos Ravelo Galindo › diarioalmomento.com

Política Estados › México Ciudad de México


Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Sobre la Voluntad del Pueblo nos escribe un abogado que nos advierte primero:

’El titular de la Secretaría de Marina (Semar), José Rafael Ojeda, afirmó que hay carencia de servidores públicos honestos:

’Déjenme decirles, porque es algo muy cierto: México carece de servidores públicos honestos. Por eso tenemos este problema de una alta corrupción’, aseguró.

Y más del litigante:

’Don Carlos si de la consulta de este 1 de agosto se ordena que sean juzgados los expresidentes, resultaría ociosos romper el orden constitucional’.

Y nos explica

’Esto debido que cuando ejercieron el mandato tenían fuero. Además de que nunca fueron acusados de ningún delito por lo tanto opera el principio de que nadie puede ser juzgado retroactivamente en su perjuicio con leyes actuales.

’Contrari sensus’, ahora que se autorizó legalmente el uso lúdico de la mariguana, los que fueron juzgados y condenados por esa prohibición, en la actualidad opera el principio de que se aplique la ley favorable en su beneficio.

’En caso de condenar judicialmente a algún ex presidente, de qué nos serviría tenerlos en una cárcel si lo que supuestamente se robaron nunca lo regresarán.

’En ese orden de ideas, cuantos exfuncionarios de la inmediata anterior administración de primer nivel están en la cárcel.

’Solamente una y por error garrafal de su defensor. A quien ni siquiera ha pagado.

’Cuánto se ha gastado para traer a Lozoya de España y mantenerlo en México con toda la protección que tiene.

’Hasta ahora a tres años de gobierno ningún centavo se ha recuperado del convicto, y cuánto costó a los mexicanos traerlo..

’Igual con Ancira que vive dicen ustedes los periodistas en San Antonio Texas.

’De ambos cuanto se ha recuperado y los dos viven en residencial fastuosas sin tocar barandilla. Y no se diga a Los super policías,

’Recordará que la filosofía Carlista dice ’piensa como Karlos Marx y vive como Carlos Slim’ ha resultado buen negocio

’Y por último le comento

’Cuántos aviones han aterrizado en el aeropuerto de Santa Lucia a tres años de iniciado el actual gobierno. Cuántos trenes han recorrido, si acaso unos metros del ’Tren Maya’.

’Y qué de la salida de las secretarias de estado federal a tres años. NINGUNA.

’Buen inicio de semana. Aniversario de la Revolución Cubana’

Mejor sigamos con José Paniagua Arredondo y su narrativa.

Me quedaban dos caminos: la política o el periodismo.

No me dí cuenta entonces de que la íntima trabazón que hay entre las dos actividades estriba en que los políticos son los tigres o los leones que derriban y devoran la presa y los periodistas los chacales y las hienas que se van sobre la carroña que sobra.

Siempre que respeten los rugidos superiores.

La política era muy atractiva. Era la esposa de un político, que estaba imponente y que. ¡Ah chispas! Ya me desvié.

Me refería a la actividad en sentido vertical, no a la política en sentido horizontal.

Desde la universidad me puse a pronunciar discursos incendiarios. Me dí cuenta de que, aunque soy muy flaco podía mover masas, cosa que parece hacen, mejor que nadie las mujeres en la actual etapa.

Gané muchos aplausos. Algunos en los glúteos. Pero nadie me hizo caso.
Sin embargo, yo persistí. Entré al partido; mejor dicho, al Partido. Algo en los que me equivoqué.

Mi decisión por la política se debió a que todavía no sabía si era inteligente, de manera que pensé que se me abrirían todas las puertas.

Desgraciadamente lo era. Y tuve que salir por las ventanas.

Yo había decidido que no solo de PAN vive el hombre; también de PRI.

Pero como acostumbraba llamar al PAN, pan y al VINO, Albino, me hice sospechoso. Un político no puede decir la verdad suya, propia, de su propiedad de él, sino la que le dictan los altos cuadros que, a las veces, están tan altos que casi no se ven.

Quise ser diputado.

¡Horror! – comentó el jefe de Partido-, es muy inteligente para eso
Otro día quise ser senador:

Es muy peligroso- comentó el jefe de Partido-. Es demasiado inteligente.

Otro día me pidieron el Curriculum. Y salí corriendo.

Como ven: pura frustración, pura frustración ¡Y no les cuento el día que quise ser presidente ¡

Decidí encausar mi agresividad por el periodismo.

¡Oh gloria!

¡Eso de poder escribir para que nadie lo lea a uno verdaderamente grandioso!

Atacaba yo sin piedad a las fieras de la política mostrando mi agresividad explicada y mi resentimiento no confesado.

Total: el resultado es que algunas veces me quisieron atropellar con un Cadillac, muerte honrosa; otras veces me quisieron dar de cuchilladas en una cantina (tenía que frecuentar a mis compañeros) pero entre todos logramos desarmar al del cuchillo, que parecía ruso.

Resultó agente de la CIA.

En alguna ocasión, un grupo de homosexuales me persiguió a balazos. Pero el homosexual casi siempre falla cuando le apunta a un hombre. Sobre todo, si es tan flaco como yo y va corriendo de perfil.

En cambio, atina cuando le apunta a un mayate.

Pero hice grandes reportajes: me filtraba por el ojo de una aguja, lo cual me hace pensar que voy a ir a dar al cielo. Y descubría grandes trinquetes.

Me metía en las revoluciones y de repente me salían barbas; descubría yo malos manejos y se me ofrecía dinero para una licencia de tránsito: a ver si así también aprendía yo a manejar.

Atacaba yo a una vedette y ella se quitaba el negligé y me lo ponía a mí, con lo cual debo haberme visto monísimo.

Un día ataqué a la policía y me rompieron un hueso. Fue una desgracia, porque apenas lo acababa de conseguir. ¡Y era de diez mil pesos!

Unos me abrían los brazos; otras, las piernas; otros aún me enseñan los puños; los acullá me ofrecían dinero; los de Atoyac, me enseñaban el cañón de las pistolas; los de más acullá, querían poner en mis manos, una metralleta subversiva.

Esto último no lo toleré. Yo nunca he herido a un político, ni con el pétalo de una ametralladora.

Pero todo era muy divertido.

Excepto que no se puede ganar dinero en el periodismo, si no se pega uno a la ubre del presupuesto (así le dicen porque lo hacen los bueyes y, seguramente, lo administran las vacas) o se acerca a ver que queda del festín de los grandes animales de garra, para que, por la guerra que da uno, puede uno obtener algo de gorra.

Es muy poco porque los animales de garra, naturalmente, todo se lo quieren agarrar.

Hice una novela de política ficción: un día, un presidente le permitió meter a sus amigos las manos en el arca, siempre que se hicieran arco hacia adelante. Y, hasta el manco ganó.

Vino la época de los grandes negocios.

Y entonces los políticos ganaron con el ganado, con la pérdida, con el cabaret bar, con el sebo, con la CIBA, con la soba de los demás, con el mundo, con el demonio y con la carne.

El primero muy deteriorado en los carriles financieros, el segundo de muy buena calidad y la tercera ya casi podrida.

Al grado de que los microbios principiaron a organizarse para resistir la penicilina.
Se compraban las curules y se pagaban con toda clase de brillantes, hasta con brillantes discursos tendientes a demostrar que lo rojo era verde, blanco y colorado.

O lo negro ¿Qué pasa, chico? Los puentes se caían, Las presas se abrían (hablo de las hidráulicas) y hubo un momento en que los únicos recursos hidráulicos que quedaron fueron las lágrimas.

Había una danza de millones que parecía la Danza de las Horas. De las horas que dura un sexenio.

Al final de éste, todo el mundo grita ¡Párenlos! ¡Párenlos!

Pero el político llega ya muy viejo y muy agotado al final de su régimen. La maquinaria que construyen, sin embargo, es impotente.

De Gaulle vino a verla. Y se llevó una copia de los planos. Muchos extranjeros han querido importarnos, pero sin pagar tecnología.

En algunas ocasiones, las grandes decisiones del país se tomaban en la tibieza rosa de la mullida alcoba en donde se acariciaban todas, según la letra de Sensorio Rosales.

Y naturalmente las decisiones resultaban ultra secretas.

Solo que yo, como reportero que se mete por una rendija, sabía nombres y hombres y no hombres.

Y hasta conocía esa hermosa cosa que los homosexuales llaman ’Fuchi’.
La novela fue Best Seller. No sé qué quiere decir esto, como no sea un apodo de Bob Seller.

A veces, eso sí, me fallan los idiomas extranjeros, al grado de que yo creía que Ad Hoc era el nombre latino de Hot Dog, jonrón era una nueva marca de la Bacardí. Cachondiere era un aumentativo de mujer, etcétera.

Pero a los pocos meses al editor le exigieron que borrara la descripción de las elecciones libres, porque el método de relleno de las urnas era un secreto de Estado.

Y luego, al poco tiempo, suspendieron su circulación. Le deben haber puesto digitalina, palabra latina que también creo que significa meter los sucios dedos en lo que ’No es cierto ’, ’no es cierto’, ’no cierto ’.

He defendido causas nobles y por poco ésas causas se vuelven gangrena: no he perdido una sola polémica, cuando mucho, más he traspapelado; he dicho conferencias ante auditorios casi de tres personas; he escrito para periódicos ingleses y americanos, pero he tenido que suspender mi colaboración porque allí, al traducir mi nombre, me ponen ’For It de Flies’, con toda la intención insecticida de la CIA y de Scotland Yard.

Cuando intenté hacer negocio con un político amigo, me dijo que sí, pero que yo me llevaba la milésima parte del décimo del medio por ciento para mí. Lo demás era para él.

Por eso soy tan agresivo; porque estoy lleno de frustración, de indignación, de decepción, de indigestión y de todo lo que termina en ON.

Como catre; que es donde se agranda la nación, es decir, donde mejor se hace patria.

craveloygalindo@gmail.com

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