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Junio 03, 2019 19:39 hrs.

Stephany Lavalle › Líderes Políticos

Ciudad Nacional › México Ciudad de México


Derecho a vender sex@ / Libertad a ser put@

La venta de sexo ha sido una de las actividades remuneradas más antiguas de la historia, en el ’Código de Hammurabi ’ la compilación de leyes de Babilonia, ya regulaba el sexo servicio, dando con ello certeza y amparo jurídico a quien ejercía dicho oficio, la realidad social se veía reflejada en las leyes que los regia, es muestra fehaciente de que dicha civilización fue mucho más evolucionada que la nuestra, comprendiendo la sexualidad en todos sus sentidos, sin atar las leyes a conceptos moralistas, los cuales desvinculan la realidad con el ordenamiento jurídico.

Hace unos días fue aprobado en el Congreso Capitalino el dictamen de la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México, el cual en su artículo 27 fracción VII menciona que invitar a la prostitución o ejercerla, así como solicitar dicho servicio se sancionarán con multa por el equivalente de 10 a 40 veces la Unidad de Cuenta de la Ciudad de México vigente (3 mil 379 pesos) o con arresto de 13 a 24 horas, catalogados como infracciones en contra de la tranquilidad de las personas. Fue necesario que la Jefa de Gobierno hiciera ver el grave error que habían cometido los Congresistas, para que salieran a pedir disculpas públicas y rectificar su error, la pregunta es ¿criminalizando y moralizando el sexo servicio se acabará dicho oficio y la sociedad capitalina será mejor? El Congreso de la Ciudad se justifico argumentando que había sido un error de redacción, sin embargo en un tema de tal envergadura no se conciben errores de ese tipo, queda claro que la intención era dejar las cosas como han estado por muchos años, sin visibilizar a uno de los sectores más discriminados y vulnerables de la sociedad mexicana.

Si bien es cierto que la mujer mexicana en la actualidad ha ido ganando espacios de poder en la sociedad, así como a desempeñado de manera exitosa casi cualquier actividad, estamos en la era en donde más feminicidios y violencia hacia la mujer se ha vivido, entre las mujeres uno de los sectores más afectados es el del sexo servicio, son carne de cañón para ejercer libremente todo tipo de abusos y violencia, con el plus de que este sector históricamente ha sido invisible, los abusos contra ellas y ellos han sido justificados por el hecho de ejercer dicho oficio, ’por ser put@s’.

La Ciudad de México, la que alberga las leyes más innovadoras y progresistas de la República Mexicana, le está quedando a deber a este sector, mujeres y hombres que por diversas razones ejercen dicho oficio y que día con día son discriminados socialmente, aunado a esto el Estado no reconoce su derecho al trabajo legalmente, por lo que vulnera un derecho humano, el tema de la prostitución es sumamente complejo y la mayor carga de ello es la doble moral, personas que consumen el sexo servicio son los mismos que lo recriminan, son los mismos que las llaman
despectivamente ’Put@s’, regular el sexo servicio, visibilizarlo, crear ordenamientos jurídicos para otorgar certeza y amparo jurídico a quien la ejerza ayudará a disminuir las violaciones e injusticias, así como la trata de personas, la decisión de vender sexo debe de ser libre y no obligado como pasa en mucho de los casos actualmente, el regularlo será un parteaguas para tener una sociedad más justa y combatir una de las mafias más crueles del mundo, la trata de personas.

El regular esta actividad debe de ser prioridad del Estado, toda vez que al existir lagunas legales, abre el camino al lucro y explotación por terceros, es decir proxenetas y dueños de prostíbulos, es imposible eliminar la prostitución en una sociedad, debido a dos razones; en términos económicos todo lugar donde exista demanda de un producto o servicio habrá oferta que satisfaga dicha demanda; el sexo es un instinto biológico el cual se busca satisfacer, por lo que el sexo servicio satisface dicha necesidad biológica, los legisladores tiene el deber de pensar y actuar con razonamiento jurídico, y no con razonamientos morales, el hombre de Estado debe de actuar por el bien común y de los sectores vulnerables, la prostitución es un hecho en la sociedad y negarlo solo genera abusos y violaciones de los derechos humanos, la ley debe de adecuarse a la realidad y no al revés como muchos pretenden, el oficio más antiguo del mundo seguirá existiendo con o sin permiso, nuestro deber no es juzgarlo, sino regularlo y crear las condiciones para evitar que siga siendo un sector marginado.

Stephany Lavalle
Rebelde de día, escritora de noche.
Abogada por la UNAM y Economista por IPN

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