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Diciembre 27, 2016 19:21 hrs.
Norma L. Vázquez Alanís › diarioalmomento.com
Cultura ›
Una de las tradiciones decembrinas más arraigadas en México es la de las pastorelas, obras con trasfondo religioso utilizadas por los jesuitas llegados a América a finales del siglo XVI, para evangelizar a los habitantes del ‘nuevo mundo’.
En un principio estas representaciones teatrales fueron conocidas como ‘coloquios’ y con el tiempo adoptaron el nombre de pastorelas, porque los personajes principales son pastores que viajan a Belén para presenciar el nacimiento del niño Jesús.
En su peregrinar, los pastores siempre son tentados por uno o varios diablos que tratarán de impedirles llegar a su destino, pero con ayuda del arcángel Miguel vencen el mal y las tentaciones para cumplir su cometido.
Este género escénico se ha mantenido vigente hasta nuestros días, si bien adecua su texto a las circunstancias políticas y sociales de cada época, pero siempre brinda diversión sana a los espectadores, como este diciembre lo hace por decimoséptima ocasión consecutiva ‘Císcale, císcale, diablo panzón’, pastorela de la autoría del dramaturgo Willebaldo López (Queréndaro, Michoacán, 1944).
Este año, la puesta en escena en el teatro ‘Enrique Lizalde’ de la Ciudad de México, correspondió a Mariana Brito en la dirección y producción general, y Fernanda Santiago en la producción ejecutiva, con un estupendo reparto en el que participa Gabriel Pascual, actor, maestro y director teatral en el papel del profeta Jodías, quien, con ayuda del ángel, interpretado por Rosy Luna, logra vencer la avaricia, la envidia y la corrupción.
Satán, encarnado por Salvador Álvarez, y Satanín, personificado por Vicente Torres, provocan la carcajada del público asistente con su chispeante sentido de humor y blanca picardía. El demás elenco no desmerece y cada uno aporta su gracia, simpatía y talento para ofrecer al público una velada agradable, relajante y de convivio familiar, adicionada con música, atole, tamales y ponche.
A pesar de que esta obra fue escrita a finales de los 60 por Willebaldo López, quien recuperó de sus antepasados familiares un texto que venía heredándose en registros orales, en cada versión anual muestra cosas nuevas e innovadoras al espectador.
Se trata de una pieza cuya premisa es la misma que todas las de su género y ampliamente conocida, pero la forma en que se cuenta es lo que la hace diferente a las demás, porque está llena de humor, crítica social y sátira política en que ahora no faltaron AMLO, Trump y quien leyó tres libros, entre ellos La Biblia; es un ejemplo del teatro mexicano que reprueba la discriminación clasista.
‘Císcale, císcale, diablo panzón’ se presenta todos los días hasta el 30 de diciembre a las 20:00 horas en el teatro ‘Enrique LIzalde’ en Coyoacán.
Entre las obras del dramaturgo Willebaldo López destacan ’Vine, vi y mejor me fui’, ’Cosas de muchachos’, ’Los arrieros con sus burros por la hermosa capital’ y ’Yo soy Juárez’ y ’Tereso y Leopoldina’, ganadora en 1989 del Premio Juan Ruiz de Alarcón.
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