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Febrero 17, 2020 09:30 hrs.

Carlos Ravelo Galindo › diarioalmomento.com

Entretenimiento Nacional › México Ciudad de México


Hoy que está de moda hablar del tren maya, se olvidan de presumir el sureste de México. La península yucateca que aglutina los estados de Chiapas, Campeche, Quintana Roo y Yucatán, Y pellizca a Tabasco.
Vaya del esplendor maya, al que disfrutamos con hijos, nietos, bisnietos y amigos que son originarios de la zona.
Con ayuda de grato colega recorramos parte.
Como acostumbramos decir, de Costa a Costa y de Frontera a Frontera, México ofrece a los visitantes una amplia gama de paseos en cada uno de los 31 Estados y en la Ciudad de México.
Tenemos museos en cada una de las principales ciudades del país, contamos con extraordinarios acuarios, parques zoológicos, teatros, edificios coloniales, legendarios conventos de las diferentes órdenes eclesiásticas, sinagogas, Ciudades Universitarias, así como los acogedores Pueblos Mágicos.
En esta ocasión el comentario está enfocado hacia uno de los rincones mexicanos con historia prehispánica, la región donde floreció la cultura maya, el lugar donde una civilización nos heredó el cero y al expandirse en la Península de Yucatán construyeron ciudades caracterizadas por el cúmulo de pirámides, de adoratorios y de leyendas.
El colega Jorge Herrera Valenzuela, nos hace recordar al Maya.
A 95 kilómetros de Mérida se encuentra Celestún, a donde todos los años, de diciembre a marzo, llegan los flamencos procedentes de Canadá y se estacionan en la Biosfera Ría Celestún.
Desde 1979 es un refugio faunístico y ahí se puede admirar al flamenco o flamingo rosado, único en el mundo por el color que adquieren debido a la alta concentración de caroteno y minerales del agua.
Durante el día se concentran en una orilla del río Celestún y duermen. Es el dormitorio de los flamingos’.
Dos detalles del breviario cultual. Celestún es una palabra derivada de los vocablos mayas ’celes’, espanto y ’tún’, piedra. Espanto de Piedra.
(Nosotros decimos flamingo y nos aclararon que dicha palabra corresponde al inglés y la Real Academia Española indica que en español es flamenco.)
En impresionantes manglares se admiran escenarios dignos de las películas de terror. Abundan animales salvajes y deben tomarse las precauciones necesarias.
Hay un ojo de agua cristalina y dulce que habrá de mezclarse con la salada que proviene del Golfo de México y que en los primeros meses del año, en el río Celestún, hay agua cristalina, aguas verdes y una tercera de color rojo.
Los manantiales Baldiosera y Cambay, donde los turistas pueden nadar o bucear.
No pueden faltar los cenotes y en temporadas hay pelícanos blancos y café.
Don Jorge Herrera Valenzuela nos recuerda que desde hace 13 años orgullosamente los mexicanos contamos con una de las Siete Nuevas Maravillas del Mundo: la ciudad maya de Chichen Itzá, la zona arqueológica que anualmente recibe miles de visitantes procedentes de los cinco continentes, así como destaca la presencia de los jóvenes mexicanos.
La majestuosa Pirámide de Kukulkán, el día 21 de marzo, es el punto de reunión de millares de personas para presenciar el descenso de la Serpiente Emplumada y lo mismo ocurre el 21 de septiembre. Son las fechas de los equinoccios de Primavera y Otoño.
Ahí se concentra una muestra general de la cultura maya en la arquitectura, la astronomía, la astrología, la agricultura, las matemáticas, la geometría y la religión.
Visitamos templos, el Palacio de los Guerreros, los restos de las mil columnas del que se cree era el mercado, luego encaminamos los pasos hacia el osario, más adelante la casa de los monjes y el observatorio.
Los toltecas llegaron a tierras mayas en el siglo X e influyeron en cierta forma en la vida de los inventores del cero y quedaron representados en los grabados que se encuentran alrededor de la entrada en la parte superior de la pirámide principal, también conocida como El Castillo.
Por las noches en el Castillo, la pirámide principal, hay funciones de Luz y Sonido, espectáculo calificado como una ’experiencia mágica e inolvidable’, según la Revista Explore Yucatán.
Visitar ’La Ciudad Amarilla’, también conocida como ’La Ciudad de las Tres Culturas’ o ’La Ciudad de los Cerros’ es algo especial por el historial que data de la llegada en el Siglo XVI de los franciscanos evangelizadores y la sangrienta acción del primer inquisidor, en esas tierras yucatecas, Fray Diego de Landa.
Es la acogedora villa, pueblo mágico y hoy ciudad de Izamal, asiento de haciendas henequeneras y ahora una de ellas es refugio de quienes buscan meditar.
La primera denominación obedece a que las fachadas de todas las casas son de color ’amarillo vaticano’ porque hace 26 años el Papa Juan Pablo II celebró, en Izamal, la reunión dedicada a los indígenas y la llamó Reunión de las Etnias de América.
Izamal es productor de maíz y la espiga de éste es dorada, por ello el color amarillo.
En este pueblo mágico predominan las construcciones prehispánicas, 52 pirámides (entre ellas las más grandes son conocidas con los nombres mayas de Kinich Kakmó, Itzamatul y Hun Pik Tok), de ahí lo de Ciudad los Cerros. durante dos siglos, 1500-1700, vivieron los frailes franciscanos que evangelizaron a la población maya.
Se dice que el obispo Fray Diego de Landa en su papel de inquisidor acabó con la vida de unos siete mil nativos, unos en la hoguera, otros azotados y algunos más torturados.
Por eso la presencia del Sumo Pontífice, hoy San Juan Pablo II, que oró y pidió perdón a Izamal por ese suceso.

craveloygalindo@gmail.com

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