El futbol mexicano, "negocio de mierda": dueño de TV-Azteca - Ricardo Benjamín Salinas Pliego se queja de las magras entradas a los estadios de Liga MX - Cuauhtémoc - diarioalmomento.com

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Mayo 30, 2022 00:18 hrs.

Jesús Yáñez Orozco › diarioalmomento.com

Deportes Estados › México Ciudad de México


+"En México no tenemos gente rica", ataja

+Para evitar ’perder, perder y perder’, afirma, el lucro está en los derechos de transmisión de equipos

+Se queja de los estratosféricos salarios de entrenadores y jugadores

+Empresario consentido del presidente López Obrador, similar cómo sucedió en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari


Ciudad de México, (BALÓN CUADRADO). – Es un personaje polémico. Pocas veces habla de futbol y sus equipos. Pero esta vez se explayó, haciéndose la víctima. Por eso sus palabras acapararon espacios de la prensa nacional. Y se hicieron virales en redes sociales. Es uno de los dos poderosos zares del balón mexicano.

El otro se llama Emilio Azcárraga Jean, dueño de Televisa y del equipo América, entre otras empresas.

Detentan el llamado duopolio televisivo mexicano.

Ricardo Benjamín Salinas Pliego, 66 años de edad, es el empresario consentido del presidente Andrés Manuel López Obrador. Similar a cómo ocurrió hace casi tres décadas el gobierno de Carlos Salinas de Gortari. En una suerte de venta de garaje, el empresario adquirió Imevisión, ahora TV-Azteca.

Hace poco más de tres años, en una portada, el influyente semanario Proceso título:

"Salinas Pliego, aliado siniestro de AMLO".

A la oscura sombra del poder, es uno de los hombres más ricos de México con una fortuna superior a los 12 mil millones de dólares,

Suele surcar los mares a bordo de un yate de 125 millones de euros que compró a un magnate saudí.

Desconoce que no hay peor villano quien se hace la víctima.

Además de ser presidente de Grupo Salinas, es dueño de TV Azteca y Elektra. Ha sido inversionista dentro del futbol mexicano.

Era propietario de Monarcas-Morelia. Sin embargo, la franquicia se mudó a Mazatlán –al amparo del entonces gobernador, Quirino Ordaz Coppel, ahora embajador en España-- y, de esta manera, Ricardo Salinas pasó a ser el dueño del nuevo club sinaloense.

Según versiones de prensa decidió mudar al equipo moreliano porque no llegó a un acuerdo con el entonces mandatario michoacano, Silvano Aureoles. Éste habría rechazado la exigencia de 400 millones de pesos anuales para mantener el equipo en esa entidad.

Además, las empresas de Grupo Salinas patrocinan a otros clubes de Liga MX, como Puebla –del que, se especula, es dueño a través de prestanombres-- y Atlas. En casi 30 años de experiencia en el balompié nacional sólo ha conseguido un título, con Morelia en el torneo Invierno 2000. El técnico era Luis Fernando Tena.

De entrada, Benjamín Salinas rechazó que éste deporte sea un buen negocio:

’El futbol es un negocio donde los derechos de transmisión cuestan muchísimo. Porque se venden en televisión de paga, no en anuncios. Y donde las entradas al estadio cuestan carísimas. Porque son estadios de súper lujo y son para gente rica, y en México, no tenemos estadios de súper lujo ni tenemos gente rica’.

En México, alrededor de 60 millones de pobres, de los 128 millones de habitantes. El salario mínimo diario ronda los 172.87 pesos diarios, poco menos de nueve dólares.

Entrevistado por el podcast Creativo de Roberto Mtz, el empresario dijo que desde que incursionó en este negocio como inversionista no ha obtenido las ganancias que la gente podría pensar, sino al contrario, añadió, ’es un mundo de pérdidas’.

Otro punto, según él, es que los entrenadores cobran altos salarios –el técnico Javier Aguirre ganaba cuatro millones de dólares anuales con Monterrey--, al igual que los jugadores –una cifra similar obtiene el portero del América, Guillermo Ochoa, cuando América lo contrató--, pero también la afición no va a ver a sus equipos a los estadios, en vivo, sino que ven los partidos por televisión de paga.

Él sabe que ni técnicos ni futbolistas se imponen sus salarios. Ni ponen una pistola en la sien a los empresarios para devengar sus estratosféricos salarios.

’Cuando compramos algunos equipos, desde entonces, ha sido un problema tras otro. La gente tiene esta idea de que en el futbol se manejan millones y millones, y sí’,

Pero ¿qué pasa?, preguntó.

Respondió:

’Los técnicos ganan millones y millones, los jugadores ganan millones y millones, y los dueños de los equipos son los que pierden los millones y millones y millones porque no alcanza’.

Estimó que la mayoría de los dueños de los equipos pierden mucho dinero porque se fascinan con la oportunidad de ser campeones, y eso los hace gastar mucho.

’Los dueños de los equipos se fascinan y se ilusionan con el tema de ganar un campeonato, y entonces pierden por completo el piso en cuanto a los resultados financieros’, ejemplificó.

Dijo que algo le molesta es que la Liga MX se haya dado a conocer como una competencia donde los futbolistas ganan mucho dinero. Y que, por eso, sus representantes y los de los entrenadores, principalmente sudamericanos, buscan hacer negocios en México.

Para él, la clave para que el negocio de tener un equipo de futbol, principalmente de primera división, sea rentable, es que se tengan los derechos de televisión de los equipos. Además, aseguró que los anuncios no son los que dejan las principales ganancias.

’El único lugar donde el negocio del futbol es rentable es donde los derechos de televisión cuestan muchísimo. Porque se venden en televisión de paga, no en anuncios, y donde las entradas al estadio cuestan carísimas porque son estadios de súper lujo y son para gente rica’,

Y en México, comparó, ’no tenemos estadios de súper lujo y no tenemos gente rica’.

Entonces, reconoció, ’tenemos entradas de mierda y los derechos de televisión, te pagan las televisoras por lo que pueden vender de publicidad. Siempre ha sido un negocio de perder y perder y perder’, se quejó.

comparó con el caso del Atlas, que compró en 2013 y que actualmente es propiedad de Grupo Orlegi.

’Para nosotros, todo lo que perdimos con el Atlas, fue horrible", lanzó.

"Primero lo compré carísimo. Y luego tuvimos cinco años de pérdidas. Y luego me mentaban la madre cada vez que iba a Guadalajara. No, muchas gracias…’, concluyó.

(Con información de la agencia Apro)

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