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Febrero 23, 2026 07:16 hrs.
Joaquín Bojorges › Informativo Nacional
Política ›
La jornada de ayer quedará marcada en la memoria nacional como un parteaguas en la lucha contra el crimen organizado. La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, desató una ola de violencia que paralizó buena parte del país. Tras el operativo militar en Tapalpa, Jalisco, el CJNG reaccionó con bloqueos violentos en carreteras, vehículos incendiados y ataques armados en estados como Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Colima, Guerrero, Nayarit y Zacatecas. La parálisis alcanzó también a los aeropuertos de Guadalajara y Puerto Vallarta, donde más de treinta vuelos fueron cancelados o desviados, y a las líneas de autobuses interurbanos, que suspendieron corridas dejando a miles de pasajeros varados. Comercios fueron atacados y negocios incendiados, generando un clima de miedo e incertidumbre en la población.
El gobierno federal, a través de la Secretaría de la Defensa Nacional, confirmó que el operativo fue resultado de inteligencia militar en coordinación con la Fiscalía General de la República, y subrayó que se trató de un golpe histórico contra el crimen organizado. Las Fuerzas Armadas llamaron a la calma y aseguraron que se mantienen desplegadas en los estados más afectados para proteger a la ciudadanía.
Estados Unidos reaccionó con rapidez, felicitando a México por la acción y calificándola como un gran avance en la lucha contra el narcotráfico. Washington reconoció que aportó información clave para localizar a El Mencho y emitió alertas consulares para sus ciudadanos en México, recomendando evitar desplazamientos en zonas de riesgo. Al mismo tiempo, advirtió que la caída del líder del CJNG podría desatar más violencia por la disputa interna del grupo.
La muerte de El Mencho abre un escenario incierto: por un lado, representa un triunfo institucional y un golpe al crimen organizado; por otro, expone la fragilidad de la seguridad nacional frente a la capacidad de reacción de los cárteles. México y Estados Unidos coinciden en que este es un momento decisivo. La ciudadanía, mientras tanto, exige paz, unidad y confianza en las instituciones. El reto será transformar este golpe en una oportunidad para reconstruir la seguridad y la esperanza.
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