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Marzo 07, 2020 09:41 hrs.

José García Sánchez › diarioalmomento.com

Política Nacional › México Ciudad de México


Los vetustos aparatos de espionaje encontrados en las oficinas del PAN del Senado tienen más posibilidad de ser una reliquia abandonada por varios sexenios anteriores, que una intención de conocer los entretelones del PAN.

Los militantes de ese partido son químicamente convencionales y este tipo de gente es predecible completamente, como lo han demostrado por muchos años. Los equipos de gente que contratan para la comunicación social, para la imagen, para los bots, para modificar los números de las redes sociales, tienen ese mismo problema, de tal suerte que resulta innecesario espiarlos. Nadie desconoce lo que piensa y menos lo que hacen.

Desde luego tendrán sus secretos, que si aparecen o no en la realidad política finalmente son inofensivas. Tienen, desde luego, estrategias violentas, cuyos hilos insisten en ocultar, a pesar de la obviedad, con un sello inconfundible, no sólo conservador sino panista.

Nada nuevo ha mostrado el PAN en materia de estrategia política, sobre todo en los últimos años. A pesar de esto debe tener a alguien par a responsabilizar o simplemente crear un espectáculo como el que suelen dar a los ingenuos que todavía les creen.

La acusación se dirigió de inmediato al Gobierno Federal, a Morena, a todo lo que huela a Cuarta Transformación, al Presidente de la República, a quienes consideran responsables de estar en la precaria posición política en la que se encuentran, a causa de sus propios excesos.

Esto de culpar sin investigar, es una costumbre que hizo famosos a los procuradores panistas en sus respectivas funciones, es una irresponsabilidad muy grave. Acusaciones sin pruebas, sentencias a la medida de los funcionarios públicos, cárcel a inocentes, etc. Los panistas suelen hablar sin conectar el habla al cerebro y menos aún a la memoria. Claro, conectarse a la historia, imposible. De esto también hay registro en los medios, sobre todo cuando ejercían el poder.

Los micrófonos encontrados en sus oficinas parecen extraídos de una película de El Santo, no sólo por su evidente tamaño, sino por la antigüedad de su fabricación. Nadie que quiera espiar actualmente puede usar ese tipo de aparatos. Aquí también deben actualizarse los panistas.

La carencia de reflectores para el PAN los obliga a hacer este tipo de espectáculos sin que pueda asegurarse que lo armaron artificialmente, al puro estilo de Carlos Loret de Mola en el sexenio de Felipe Calderón, uno de sus periodistas aliados a esta corriente partidista. Es decir, poco acostumbrados a no ser el centro de reflectores pareciera que el PAN, magnifica un hecho salido del túnel del tiempo, con objetos vetustos que nunca fueron tratados con el cuidado necesario, porque si hubiera huellas dactilares, los panistas manosearon tanto el equipo que borraron toda evidencia.

La manera en que denuncian este tipo de situaciones mueve a risa, se advierte una ansiedad por los reflectores, por tener espacio en los medios, por ser víctimas del poder, por protagónicos. Aunque hubieran encontrado eso debieron callar antes de hacer el ridículo.

Las acusaciones sin sentido, la idea de ser objeto de espionaje le queda muy grande al PAN. Mientras no hay autocrítica y puedan tener un liderazgo de acuerdo al presente, poco podrán hacer que valga la pena conocer, y mucho menos espiar.


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