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Septiembre 09, 2020 01:52 hrs.

Sócrates A. Campos Lemus › diarioalmomento.com

Política Estados › México Oaxaca


EL DÍA OCHO DE SEPTIEMBRE FESTEJAMOS EL CUMPLEAÑOS DE Tania mi hija y de Raúl, un gran hermano de vida. Dos realidades que nos llenan de amor y de esperanzas, por ello les agradecemos andar en nuestra vida.

En la experiencia de los años entendemos que cada acto de vida debe ser agradecido, lo bueno y lo malo, en ocasiones pensamos que nos destruye la realidad con actos que nos ponen entre la vida y la muerte o la desesperación y el resentimiento y al paso de los días, buscando la salida o las salidas a los problemas nos damos cuenta que ha sido un acto que nos obligó a salir del estado de confort y nos abre otras puertas para avanzar y entender que por ello algunas desgracias en verdad son bendiciones y esta forma de entender que en horizonte siempre hay esperanzas y utopías nos han servido para entender el camino o los caminos para avanzar, no quedarnos inmóviles porque la realidad y el universo son de cambios permanentes, todo es cambio, los ríos no dejan las mismas aguas en su camino y a pesar de parecer iguales son distintas, todo es movimiento y en este universo lo importante es entender que estamos en él para superar y entender las experiencias del caminar y del vivir con agradecimiento. Solamente los muertos no experimentan los cambios ni se dan cuenta de la realidad, su realidad que termina con todo y hace que su cuerpo se corrompa y al paso del tiempo se cambie porque la materia no se destruye se transforma, como lo es la transformación en la vida y el universo.

Así hay veces que nos sorprendemos porque no pensamos en un tiempo que pudiéramos alcanzar los años que vamos cumpliendo día a día, el próximo día trece de Septiembre cumpliremos 76 años y así, acumulando experiencias, también alcanzamos verdades, vamos descubriendo mucho de lo que no entendimos al paso de los años, algunas verdades son descarnadas y fuertes, pero son las que nos hacen reflexionar sobre lo que en realidad caminamos y esto nos hace pensar que no son muchos los que gozan y tienen esas experiencias de vida y de muerte que al final de todo son una honrosa experiencia. Cosa única en el correr el tiempo y de acuerdo a los tiempos y circunstancias vamos viendo que en esas experiencias hay todo que agradecer, incluso lo malo, porque nos formó y nos permitió agrandar los pasos y fortalecer el alma y el espíritu porque lo que es verdad es QUE LO QUE NO MATA FORTALECE y esto lo hemos comprobado porque al final de cuentas siempre pudimos ver a los ojos de los que amamos y sentirnos tranquilos porque no nos importaba ya lo que algunos perversos decían ya que era lo que pensaban o tramaban para joder a los demás, me encontré con la vida real y entendí que solamente debería preocuparme por mi conciencia que era parte real de mi ser y no de las perversidades esparcidas por los perverso y cobardes mentirosos. Ciertamente, EL TIEMPO, ES EL PADRE DE LA VERDAD Y EL TIEMPO ME DA LA RAZÓN…y hay que agradecer que he vivido el tiempo suficiente para verla parir y crecer.

La vida y el tiempo me dieron la oportunidad de ver de todo, desde la pobreza y entenderla hasta la riqueza y sopesarla en su verdadera magnitud, pude vivir la pérdida de vida y la cárcel o en la cárcel perder la libertad del cuerpo pero jamás la libertad del alma ni la del espíritu ni la esperanza ni la utopía, conocía a los hombres del poder y varios presidentes que me dieron la oportunidad de comprobar que, al final de todo, ellos también hacen del baño y mean, comen, se enojan, se atemorizan, lloran, se apasionan y ven que al final de todo no son ni inmortales ni todo poderosos, porque son seres humanos con sus virtudes y defectos. Algunos con actos específicos se ganaron respeto o admiración y también perdieron puntos cuando comprobamos que las pasiones del poder y el enriquecimiento les llevaron al entreguismo y el cinismo y la corrupción. Algunos se perdieron en las pasiones del amor porque como diría alguno de los políticos gringos: el poder es un estimulante sexual y eso pierde a muchos porque piensan que por ellos tienen la seducción al alcance de la mano y les permite la vida tomar todo perdiendo todo decoro y razón. En fin, hay muchos que quedaron en esas pasiones perversas, y al perder la cabeza por las pasiones se perdieron en la vida y dejaron pasar el tiempo y corromper el poder que, al final, no se convirtió más que en su tumba.

Cuando no se entienden las experiencia se llena uno de resentimiento y odios y cuando al paso del tiempo se pueden superar uno se libera, los odios son grandes cargas al igual que los resentimiento, no lo dejan a uno ser libre ni en cuerpo ni en alma, por ello, agradecer cuando se van y se dejan, se sueltan esos malestares, hay libertad, como cuando se viaja lejos con poco equipaje, el paso del tiempo nos indica que cada día necesitamos menos cosas y más ideas y experiencias y libertades y dejar en el camino muchas cosas que nos dejaron marcados y resentidos, odiando, así que también el tiempo te libera o te entierra con esos malestares y los odios y resentimiento que destruyen, y por tanto, no se supo agradecer que las experiencia nos marcan para bien y no para mal, los nuevos caminos, al paso del tiempo deben ser rectos y planos para poder llegar al destino y ese destino es la muerte porque así lo marca la vida y no hay que temer cuando se llega libre de fardos inútiles y se llega pleno del cuerpo y del alma, la plenitud da la libertad y eso es al final lo que buscamos de jóvenes y alcanzamos de viejos, muchos años después, pero agradeciendo llegar libres y plenos, sanos del cuerpo y del alma, conociendo las verdades del cuerpo y del alma y entendiendo las pasiones de otros que les hicieran perversos y lacras, que bueno que puedo gradecer el paso del tiempo y de poder decir gracia vida, estamos en paz, porque la paz es el camino de la libertad y llegamos, al final de los días, con ese ánimo y el buen camino, por ello, agradecemos a la vida por las experiencias buenas y malas porque forjaron el espíritu y fortalecieron el cuerpo. Plenos y en libertad con paz en el alma y tranquilidad en la mente, sin torceduras ni resentimientos. Gracias en verdad a los buenos amigos y a los perversos enemigos, al final, nos dieron la experiencia para llegar a la paz y la plenitud en el buen camino hacia el final…les agradecemos de verdad.

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