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Abril 25, 2020 11:49 hrs.

José García Sánchez › diarioalmomento.com

Política Nacional › México Ciudad de México


La oposición partidista se une para lanzar críticas al gobierno federal, anunciando una futura coalición electoral. Única alternativa para ser competitivos, luego de que desperdiciaron casi dos años en críticas en lugar de dedicar el tiempo a reconstruirse.



Marko Cortés, líder nacional del PAN, la priísta Dulce María Sauri, vicepresidenta de la Cámara de Diputados, Ángel Ávila, presidente nacional de lo que queda del PRD, quieren un gobierno monotemático como lo llevó a cabo el PRI y el PAN en momentos de crisis, eran tiempos en los que sus funcionarios se dedicaban sólo a ese problema y no porque les preocupara sino porque así justificaban su puesto ante los medios.


Por eso ahora hablan de falta de libertad de expresión desde los confines de una opción que no cuaja ni se concreta. Ahí vemos a una Margarita Zavala tratando de liderar a los periodistas ofendidos y una secuela de escribanos con más desapego a la verdad que apego al dinero.


Luego viene la carta firmada por los líderes del Senado de cuatro partidos, entre ellos, uno que no debería tener senadores, ya que son cuatro y el mínimo para tener representatividad es de cinco, por si esto fuera poco, el líder de la bancada perredista, Miguel Ángel Mancera, no pertenece a ningún partido.


Todavía recordamos al desamparado Mancera colgado de un pizarrón tratando de desacreditar las elecciones para explicar lo que es un gobierno de coalición. Podía hacerlo porque nunca ha pertenecido a ningún partido y ahora coordina a senadores perredistas a pesar de ser huérfano de organización que lo respalde.


Lo cierto es que estos siete personajes aparecen en los medios para desviar la atención sobre la investigación que la Fiscalía General de la República contra el compadre de Enrique Peña Nieto, Luis Miranda, quien encabezara la Sedesol durante el gobierno pasado.


La molestia de los siete no es que el gobierno quiera desviar la atención de la pandemia sobre otros asuntos sino que las investigaciones lleguen a los intocables, cosa que nunca había sucedido en la historia de México.


Esto ahora los une aunque en el pasado hayan tenido intereses encontrados, porque desde el nombramiento de Luis Miranda los diputados del PAN y del PRD se negaron darle el aval para encabezar Sedesol debido a su estrecha amistad con el presidente Peña Nieto, por lo que Miranda podría hacer uso de fondos sociales para beneficiar a su partido en las Elecciones estatales del Estado de México de 2017. El PRI y el Partido Verde Ecologista de México, por su parte, celebraron la designación de Miranda.


Ahora, los personajes unidos por el temor, no celebran la lucha contra la corrupción, de la que aseguran formar parte, sino cuestionan que se realicen otras actividades diferentes a las que exige la emergencia de salud como si todos fueran médicos o enfermeras.


Ellos hacen de cualquier reportero un especialista en epidemiología y algunos locutores en profesionales de las epidemias. Incluso hacen de cantantes expertos en salud y de payasos televisivos inspectores ardilla.

Están reunidos ante el temor de no recuperar lo que perdieron y esto les duele más que los votos en contra.


Pero temen un terror futuro: que en las próximas elecciones donde desde ahora pueden ver que seguirán sin ser favorecidos por la población puedan perder su registro ante la autoridad electoral. Ya le pasó a MC, pero una oscura negociación le regresó la vida.

Creen vencer unidos, pero esa unidad en sí misma los descalifica porque se muestran vulnerables y aislados incluso unidos. Solos están aislados, juntos son vulnerables.



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