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Febrero 06, 2017 00:17 hrs.
Lilia Cisneros Luján › diarioalmomento.com
Periodismo ›
Hoy, se ajustan 3 años terrestres de la partida de mi hija a la mansión celestial.
La extraño, no quiero pensar en ninguna otra cosa que no sean sus recuerdos.
No haré reflexión ni opinión periodística o política de lo que está ocurriendo en México y en el mundo.
Mi mente solo estará con ella y dedicaré tiempo a orar por aquellos incapaces de valorar el privilegio que Dios nos ha dado por estar vivos.
Lic. Lilia Cisneros
Abogada, autora de los libros: El circo, en México no hay hombres, Entre líneas, y de la columna una colorada vale más que 100 descoloridas.
Mi hermosa hija
Me pregunto ¿Cómo serán tres años en la dimensión en la cual nuestro salvador te tiene cobijada?
Para los que aquí nos quedamos, abundan las malas noticias por la inseguridad, las acciones derivadas de personas envidiosas, ambiciosas o francamente perversas. Cada día que pasa sopeso más tu desesperada frase mis hijos mamá que va a pasar con mis hijos.
No hace falta que te llene de detalles. Ellos crecen, tal vez no como lo habíamos imaginado tú o yo, pero avanzan, sin que yo pueda hacer otra cosa que ¡orar!
Entraron ya a una época difícil, en un mundo rodeado de tentaciones y de malas noticias. La muerte, el hambre, la guerra, las contradicciones, problemas de salud, incomprensiones, frustraciones, manipulación, hipocresía; amenazas que para nada estuvieron presentes en tu tercer cumpleaños de vida terrenal cuando gozaste con el carrusel, los peluches y tus amigas más queridas como Hellen y tantas otras que crecieron contigo en la escuela dominical y los campamentos cristianos.
A mis 70 años me he vuelto bastante chillona, como si todo el torrente que guardé por décadas estuviera listo para desbordarse.
México D.F. 5 de febrero de 2017.
Remitente: Lilia Cisneros Luján
Destinatario: Yvette Cruz Cisneros
Domicilio: El cielo
Mi hermosa hija
Me pregunto ¿Cómo serán tres años en la dimensión en la cual nuestro salvador te tiene cobijada?
Para los que aquí nos quedamos, abundan las malas noticias por la inseguridad, las acciones derivadas de personas envidiosas, ambiciosas o francamente perversas. Cada día que pasa sopeso más tu desesperada frase mis hijos mamá que va a pasar con mis hijos.
No hace falta que te llene de detalles. Ellos crecen, tal vez no como lo habíamos imaginado tú o yo, pero avanzan, sin que yo pueda hacer otra cosa que ¡orar!
Entraron ya a una época difícil, en un mundo rodeado de tentaciones y de malas noticias. La muerte, el hambre, la guerra, las contradicciones, problemas de salud, incomprensiones, frustraciones, manipulación, hipocresía; amenazas que para nada estuvieron presentes en tu tercer cumpleaños de vida terrenal cuando gozaste con el carrusel, los peluches y tus amigas más queridas como Hellen y tantas otras que crecieron contigo en la escuela dominical y los campamentos cristianos.
A mis 70 años me he vuelto bastante chillona, como si todo el torrente que guardé por décadas estuviera listo para desbordarse. El día de mi cumple te soñé recordando cómo me hiciste una fiesta sorpresa hace una década y cuando te dije ahora si mi reina ya tienes una madre sesentona, tú me abrazaste y dijiste mamita que diera yo por convertirme en una madre cincuentona, para ver crecer más a mis hijos.
Los he visto poco mi amor, pero tengo Fe; sé que Dios los está cuidando y sé también que en su sabiduría El decidirá cuando, como y donde habrán de encontrarse. ¡Están guapísimos! Y por supuesto me preocupo por los riesgos en que los meten personas imprudentes en derredor de ellos aunque como te he dicho y como aprendiste en La Palabra
’Hijo mío, si recibieres mis palabras, hallaras el conocimiento de Dios…Él es escudo a los que caminan rectamente…el que guarda las veredas y preserva el camino de los santos…’ (proverbios 2….)
Flor y las personas que te conocieron en el coro, van a cantar otra vez recordándote justo este domingo en la tarde: Estará el hermano Pech (ya muy viejito) y el pastor Silva (que conociste en el velorio de Astrid) y por supuesto los amigos que más te quisieron de la Unidad Altillo, el remo y del colegio Alemán
En medio de todas las malas noticias que no rodean, recordaremos una muy buena: Que Cristo te redimió desde que fuiste niña y que Dios te tiene a su lado, en la espera de que nos reunamos de nuevo.
Te mando con el alma un beso mi Yvi
y te sigo afirmando que te amo desde aquí
hasta donde vive Santa Claus y de regreso.
Mamá
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