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Junio 25, 2019 12:03 hrs.

Alfonso Aya › Mundoejecutivo

Economía Internacional › Colombia


Según Lifelines, un nuevo informe del Banco Mundial y el Fondo Mundial para la Reducción de los Desastres y la Recuperación (i), el beneficio neto de invertir en una infraestructura más resiliente en los países de ingreso bajo y mediano ascendería a los USD 4,2 billones, lo que representa un beneficio de USD 4 por cada dólar invertido.

Existen soluciones para mejorar la resiliencia de la infraestructura y las inversiones para hacerlo son racionales y rentables a la vez. ¿Cómo sería esta infraestructura resiliente? Podría hacerse excavando más profundo para hacer los cimientos, usando materiales alternativos, construyendo protección contra inundaciones, reforzando los postes eléctricos y las torres celulares, mejorando el diseño de carreteras y construyendo plantas de tratamiento de agua más sólidas.

Pero también es necesario mirar más allá de cada activo individual y construir sistemas y redes más resilientes. Crear redundancia en las redes, es decir, aumentar el número de conexiones que sirven a una comunidad, por ejemplo, puede cambiar las reglas del juego. Una ciudad que es accesible a través de múltiples caminos y que recibe energía a través de múltiples líneas de transmisión es menos probable que quede aislada o sin energía cuando se produce una tormenta devastadora.

Al mismo tiempo, no se pueden evitar todas las interrupciones, por lo que será esencial también garantizar que los hogares y las empresas las planifiquen y administren, por ejemplo, asegurando que cada hogar tenga suministros de emergencia o que las comunidades tengan cadenas de suministro sólidas y adaptables.

Gastar mejor
Cerrar la brecha de infraestructura para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible demandará inversiones sustanciales en nueva infraestructura y en el mantenimiento de los activos existentes. Sin embargo, no se trata solo de gastar más, sino también de gastar mejor. Invertir en regulaciones y planificación en las primeras etapas del diseño del proyecto y en el mantenimiento puede superar significativamente los costos de reparación o reconstrucción después de un desastre. Este tipo de inversiones tempranas puede ser difícil de financiar en países de ingreso bajo. Por lo tanto, podrán considerarse como prioridades para la comunidad internacional y la ayuda para el desarrollo.

Este informe explica cómo desbloquear esta oportunidad de USD 4,2 billones con una gama de recomendaciones claras y concretas:

Comenzar por lo básico. Es fundamental subsanar la mala administración y la mala gestión general de los sistemas de infraestructura. Por ejemplo, un activo de infraestructura con mantenimiento deficiente no puede ser resiliente.

Crear instituciones para la resiliencia. También es preciso abordar los desafíos de la economía política más generales e identificar los activos y los sistemas de infraestructura críticos, para poder encauzar los recursos hacia ellos.
Crear regulaciones e incentivos para la resiliencia. Los incentivos financieros pueden utilizarse para conseguir que se considere la totalidad del costo social de las interrupciones de los servicios de infraestructura, alentando a los prestadores de servicios a no limitarse a cumplir las normas obligatorias.

Mejorar la toma de decisiones. El acceso a mejores datos, instrumentos y conocimientos prácticos podría ser un punto de inflexión en la creación de resiliencia; por ejemplo, los modelos digitales de elevación para las zonas urbanas no son costosos y suministran información crucial para determinar inversiones por valor de cientos de miles de millones de dólares al año.

Proporcionar financiamiento. Resulta decisivo otorgar el tipo correcto de financiamiento en el momento correcto. Por ejemplo, se pueden suministrar a los entes reguladores y se pueden emplear en las primeras etapas del diseño de la infraestructura montos que resultan pequeños cuando se los compara con los miles de millones necesarios para las reparaciones y la recuperación tras un desastre.

No hay tiempo que perder. Con un clima rápidamente cambiante y grandes inversiones en infraestructura que tienen lugar en muchos países, los negocios habituales en la próxima década nos costarían USD 1 billón más. Sin embargo, si lo hacemos bien, podemos proporcionar los servicios de infraestructura críticos −salvavidas− para un mejor desarrollo para quienes más lo necesitan.

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