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Diciembre 21, 2019 01:26 hrs.

José García Sánchez › diarioalmomento.com

Política Nacional › México Ciudad de México


Ver la realidad de acuerdo a los intereses no sólo acusa ceguera sino ver el mundo a través de los lentes de la mentira.


La interpretación de la realidad que hace el PAN respecto a circunstancias muy específicas se muestran contradictorias que acusa desesperación por tener la razón, e intenta con esa tergiversada percepción influir en la opinión pública.


Los ejemplos de esta manera de echar agua al molino de su partido están a la vista a grado tal que caen en el ridículo.


El líder nacional del PAN, quien rompe récord de mediocridad en ese partido, señala convencido que si bien los estados gobernados por su partido son los que tienen mayores niveles de inseguridad, se debe a que no hay ayuda federal para combatir al crimen. Asegura que esa inseguridad ocurre ante la pasividad del gobierno federal.


Esta premisa es argumento necesario para los gobernadores del PAN, para hacer más grande el ridículo de Cortés, que con ese pretexto no asisten a las reuniones de seguridad a los que se les convoca, lo cual no sólo acusa indiferencia por combatir a la delincuencia sino posible complicidad.


Guanajuato, primer lugar en inseguridad del país, tiene en sus sospechas importantes en cuanto a la complicidad de autoridades de los dos niveles de gobierno respecto a la protección y cuidado de los delincuentes. Lo mismo sucede en Tamaulipas, en Querétaro, donde hay un verdadero éxodo de mexicanos que buscan seguridad fuera de la entidad, y le siguen Chihuahua, Durango, Quintana Roo. En todos ellos, según su líder, la apatía, o ausencia de la mano del gobierno federal provoca ese alto nivel de violencia.

Pero cuando se trata de ponderar el empleo, es sólo mérito panista, a pesar de que en esos estados haya habido inversión nacional y extranjera promovida por el gobierno federal.


Así, aseguran, menospreciando la inteligencia de los mexicanos, pero sobre todo mintiendo, como es su costumbre, que 38 por ciento de los empleos en México se hayan creado en los estados que gobierna, por el momento, Acción Nacional.


Es decir, aquí es mérito de los panistas, cuando en realidad el logro debía ser compartido, como dicta la lógica, pero el menosprecio por la inteligencia y la memoria de los mexicanos está planteada por el PAN desde siempre. Sólo hace falta ver toda la podredumbre panista durante el sexenio de Felipe Calderón, ahora que su policía consentido empieza a soltar la lengua.


El colmo del absurdo de los panistas radica en el crecimiento, porque se atreven a decir que en los estados gobernados por su partido hay un crecimiento del 4.2 por ciento, mucho más que el crecimiento de México. Es decir, los gobiernos panistas parecieran pertenecer a otro país. Una especie de PANopolis logra crecimiento y empleo, en una especie de autogobierno, aislado del resto del país, pero sobre todo, alejado del gobierno federal.


El PAN intenta pintar su raya, pero sólo muestra el deterioro progresivo de su fuerza política, social, pero sobre todo, electoral.


La imposibilidad de contar con argumentos reales, convincentes hace de los panistas un club de amigos que compiten por ver quién externa la mentira más increíble.

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