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Agosto 27, 2017 19:29 hrs.
Luis Borja › diarioalmomento.com
Cultura ›
Cuando se casaron ella era una chica muy bonita de hermosísimos ojos brillantes y grades.
A los 10 años de casados ella había perdido la brillantes de sus ojos, se le había caído 2 dientes y había subido un poco de peso.
A los 20 sus ojos los tenía siempre hinchados de tanto llorar, ya no sonreía, se le habían caído los demás dientes y tenía problemas de obesidad.
Cuando cumplieron 50 años de casados ella tenía los ojos amarillos por los corajes, no reía para nada, sufría de diabetes y estaba súper gorda.
El, su marido se miró al espejo, se había quedado sin pelo, tenía la barba crecida y mal cortada, de los brazos le colgaban pellejos, que en otros tiempos fueron recios músculos, el estómago lo tenía hinchado por la bebida y sufría abultadas varices moradas a punto de reventar, le temblaban las piernas y se ayudaba con un bastón para caminar.
Miro a su esposa, la abrazo con amor y le dijo: Mujer Dios ha sido maravilloso con nosotros, pues nos ha hecho, el uno para el otro.
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