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Julio 05, 2020 00:47 hrs.

Guillermo Pimentel Balderas › diarioalmomento.com

Ciudad Estados › México Ciudad de México


¿Un IMSS asesino?

¿Dónde quedaron los Juramentos de Hipócrates y de los Médicos?

*Mi más sincero pésame a familiares y amistades del Gran’Bis’: Ángel Chávez Palacios.

Cuando un familiar muere, es cuando, en carne propia, uno se da cuenta de las injusticias que, en cierta forma, provocan su deceso. Se ve con más crueldad y crudamente la posible irresponsabilidad de las instituciones médicas denominadas públicas o del Gobierno.

No fue un caso de coronavirus, fue una enfermedad del riñón, pero si, en cierta forma, el virus fue el causante de que bien pudiera haber sido mejor atendido si no se le hubiera negado el servicio y la atención, para darle seguimiento a su caso, en el Hospital de La Raza del IMSS.

Ahí, se le llevo al paciente, luego de que los familiares deambularon de clínica a hospital, del IMSS, sin darle atención. Había preferencia para los infectados por el COVID-19. Era la orden, dijeron los galenos y administrativos, del Director (Zoé Robledo) y del Gobierno.

Pero, en La Raza, luego de suplicar la atención del familiar, se internó, solo estuvo dos días, porque, al parecer, se necesitaban las camas y la atención medica para los contagiados del COVID-19. Solo le hicieron una biopsia y le colocaron un zonda para drenarle el líquido contenido en sus riñones. No hubo más estudios médicos no hubo más tratamientos.

El personal médico daba preferencia a la pandemia, es primero, y lo mandaron a su casa. Como era de esperarse, se complicó la enfermedad, pero ya no lo quisieron recibir en ese mismo hospital. La excusa: no hay citas y tampoco atención de especialidades. Solo pacientes con coronavirus. ¿Pero, es un seguimiento de su enfermedad? Se está complicando. Reclamó un familiar. ¡No hubo ni calidez, ni calidad ni humanismo!

Los medicamentos que le recetaron –de los controlados- para su mal, no los proporcionaron, porque según no había en existencia en ese momento. Entonces, hubo necesidad de comprarlos y también de hacerle los demás estudios que necesitaba en un laboratorio privado. De igual manera, se consultó a un médico particular.

Aún así, y con los gastos imprevistos, nuevamente se tuvo que acudir a La Raza. La misma respuesta. Entonces, Se preguntan los familiares, ¿es un asesino el IMSS? y maldicen al coronavirus que, ¿fue el causante, indirectamente, de que no se atendiera debidamente al familiar?

Al parecer, ya se conocía el mal o la enfermedad del familiar, y en el IMSS, La Raza, no quisieron darlo a conocer a los familiares. Y, aún así, lo dieron de alta. A lo mejor ya no había camas, no había el suficiente personal médico y también, quirófanos, medicamentos, y demás material quirúrgico, curativo, etcétera.

La misión del IMSS es ser el instrumento básico de la seguridad social, establecido como un servicio público de carácter nacional, para todos los trabajadores y trabajadoras y sus familias. Su visión: por un México con más y mejor seguridad social

El Artículo 2 de la Ley del Seguro Social (LSS) establece que la seguridad social tiene por finalidad garantizar el derecho a la salud, la asistencia médica, la protección de los medios de subsistencia y los servicios sociales necesarios para el bienestar individual y colectivo.

Parte del Juramento Hipocrático dice: ’… En cuanto pueda y sepa, usaré las reglas dietéticas en provecho de los enfermos y apartaré de ellos todo daño e injusticia.

Jamás daré a nadie medicamento mortal, por mucho que me soliciten, ni tomaré iniciativa alguna de este tipo; tampoco administraré abortivo a mujer alguna. Por el contrario, viviré y practicaré mi arte de forma santa y pura…’

El juramento de los médicos dice: ’Desempeñaré mi arte con conciencia y dignidad. La salud y la vida del enfermo serán las primeras de mis preocupaciones. Respetaré el secreto de quien haya confiado en mí. Mantendré, en todas las medidas de mi medio, el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica’.

La cuestión es: ¿cuántas personas, mexicanas y mexicanos más, morirán por culpa del maldito coronavirus? No porque les haya dado, sino porque obliga a la actual política de salud, por la emergencia sanitaria, a tomar estas nefastas decisiones. ¿Hasta cuando los ’dueños de la salud en México’ protegerán a todos los mexicanos, principalmente a los pobres? O, que no, ¿’son primero los pobres’?
Ojala y las autoridades máximas del Instituto, conformadas por: la Asamblea General, el H. Consejo Técnico, la H. Comisión de Vigilancia y por supuesto por el ’fantasma’ Director General, se avoquen a discutir estos lamentables sucesos y no se abandone a su suerte –como se hizo en La Raza-, a derechohabientes-pacientes y familiares. En especial, el H. Consejo Técnico tiene la palabra.

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*Se me adelantó mi compadre y amigo ’Bis’ -a quien brindo esta columna-. Una gran persona, un excelente ser humano. Un sincero y leal amigo del barrio, de la

’Guerrero’. Compañeros de muchas y agradables aventuras. Mi concuño. Lo vamos a extrañar. ¡Descanse en paz!

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