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Septiembre 11, 2023 01:42 hrs.

Yazmín Alessandrini › tabloiderevista.com

Política ›


* El amago del ex canciller de romper con Morena luce muy poco creíble * Exigía se repusiera un proceso en el que perdió las cinco encuestas * No se descarta que la autoría de esta puesta en escena sea tabasqueña ¿MONTAJE TELEDIRIGIDO?-
La actuación de anteayer miércoles de Marcelo Ebrard Casaubón fue buena, pero no le alcanza para ganarse un Óscar, mucho menos para llegar a la Presidencia de la República. Sin embargo, este dramático despliegue histriónico del ex canciller tiene un origen, una razón de ser y un artífice, y todo apunta a Palacio Nacional y al Presidente Andrés López Obrador. Marcelo, como él mismo lo ha dicho en estos últimos días en forma reiterada e insistente, tiene más de dos décadas caminando al lado y acompañando al tabasqueño. Han sido uña y carne. Por eso, luce muy poco probable que Ebrard rompa con su segundo gran mentor y protector (el primero fue el finado Manuel Camacho Solís). Así que, eso de que ’ya me voy’ y de que ’ya no tengo cabida aquí’ sólo forma parte de un libreto escrito por quien diseñó el ’corcholatour’, el cual oficialmente terminó anoche con la unción de la ganadora indiscutible de la contienda interna morenista, Claudia Sheinbaum, quien anoche recibió el bastón de mando de manos de López Obrador en el mismo lugar donde los seis precandidatos (incluido Marcelo), acordaron los términos, las condiciones y la cancha. Por lo tanto, la telenovela del rompimiento, de la ruptura y del berrinche resultan muy poco creíbles, sobre todo para los que ya no nos asustamos con el petate del muerto. PLAN CON MAÑA.- Marcelo asegura que estará en la boleta para el 2024 como candidato a la Presidencia.
Muchos supusieron que lo haría como independiente, pero ayer se le cerró la puerta para ir como tal, pues de acuerdo a los calendarios que maneja el Instituto Nacional Electoral (INE) el plazo de inscripción para aquellos ciudadanos sin partido venció este jueves.
Bajo este contexto, la única alternativa que le queda a Ebrard es adherirse como ’outsider’ a un partido con registro, por lo que no se necesita ser un genio para saber que el único resquicio que le queda para competir por ’la grande’ el año que entra es aliarse con Movimiento Ciudadano (MC).

Sin embargo, con esta movida lo único que conseguirá Marcelo será segmentar el sufragio (entre tres fuerzas), pero esto no le asegura ni remotamente llegar a la Presidencia de la República, aunque si terminará quedando muy bien parado frente a su gran amigo, el Presidente López Obrador, pues un tercero en discordia en la contienda electoral acabará por debilitar a la aspirante del ’Frente Amplio por México’, Xóchitl Gálvez.
No nos engañemos, Marcelo podrá romper lanzas con Morena, pero no con Andrés. LO QUE SIGUE.- El próximo lunes Marcelo dará a conocer cuál será la ruta que seguirá en su futuro inmediato. Sin embargo, más allá de que decida permanecer en Morena o que opte por hacerle el caldo gordo a Dante Delgado Rannuaro (ese gran demócrata que decidió que su partido no compitiera este año en las elecciones por las gubernaturas de Coahuila y el Estado de México), lo cierto es que su credibilidad ya quedó severamente dañada, porque el saldo de esta tragicomedia que decidió montar será sumamente negativo para él, pero sobre todo para aquellos que se la jugaron con él en esta aventura.
De permanecer en Morena, él y los suyos serán vistos como ’leprosos’ y, de marcharse a otro lado, difícilmente serán sujetos de confianza. Contacto.- www.lapoliticamedarisa.mx alessandriniyazmin@yahoo.com.mx Twitter: @yalessandrini1

El texto original de este artículo fue publicado por la Agencia Quadratín en la siguiente dirección: https://www.quadratin.com.mx/opinion/politica-gourmet-63/



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Marcelo, mal perdedor… y pésimo actor

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