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Mayo 16, 2020 15:29 hrs.

Jorge Treviño › diarioalmomento.com

Salud Estados › México Estado de México


Les informo que mi esposa y yo nos contagiamos de COVID-19, un virus horrible, real y muy dañino.

Han sido días muy adversos, donde se ha puesto a prueba la capacidad de nuestro cuerpo, y vimos de cerca el umbral de la muerte.

Experimentamos la mayoría de los síntomas y dolores causados por la pandemia, que ha golpeado a miles de personas en el mundo.

Hemos sido testigos de la inesperada muerte de varios de nuestros amigos. Muerte causada por este mal, que deja a los pacientes en la soledad.

De las pruebas más difíciles, ha sido estar lejos de nuestros hijos, son pequeños y aún no están listos para volar por sí solos. Dilemas y reflexiones han sido una constante en nuestros largos minutos de espera. Una de las noches más difíciles, nuestra hija pequeña de tan solo 8 años, declaró que haría una pintura sobre una almohada donde se plasmará el rostro de sus padres, para evitar sentir la soledad si algo nos llegaba a suceder e imaginar que estábamos durmiendo a su lado.

La vida ciertamente nos ha golpeado, pero jamás renegaríamos o pondríamos en tela de juicio la razón del porqué nosotros teníamos que pasar por esto o porque no enfrentaríamos con paciencia semejante prueba.

Me disculpo por no poder atender el teléfono, organicé a mi equipo de la administración para estar al pendiente de las necesidades de nuestro pueblo, sabiendo que son muchas y que se requieren soluciones diarias. Ya tendré la oportunidad de regresar, por estos días, me disculpo de corazón.

Solo me resta agradecer enormemente por sus súplicas sinceras, por sus lágrimas, por sus mensajes de aliento, porque sé que Dios escucha a sus hijos, y que jamás las oraciones serán en vano. Cuando termine esta prueba jamás olvidaremos cuánto amor y bondad se mostró por nosotros.

Vive un hombre preparado y con mucho valor, que con determinación se rehusó a dejar que nuestros cuerpos se perdieran y ha velado cada día en la restauración de nuestra salud, aún a costa de la suya. Es mi héroe personal, es mi amigo, el Doctor Vaglienty.

Nuestro ruego, es que todas las familias que estén padeciendo, alcancen nuevamente salud, paz y que pronto la vida vuelva a la normalidad. No salgan de casa, por favor cuiden a sus seres amados. Estemos alertas y muy atentos.

Están en mi corazón. Muchas gracias.

(Ozumba, México, mayo 15 de 2020)

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