1

689 vistas

Marzo 09, 2020 14:21 hrs.

Verónica Nagore › diarioalmomento.com

Cultura Nacional › México Ciudad de México


Fuiste por siglos ignorada, desdeñada, condenada a esconder tras las ropas de la sumisión, tus sueños, tus deseos de ser y hacer.

Tu sexualidad se perdió en el agobio de la religión que suprimía tu identidad, te decía que no eras capaz de decidir, de elegir, de amar, esa moral retorcida te reprendía porque era pecado desear, sentir y disfrutar en tu cuerpo pasión.
Te impusieron la maternidad como única realización.

Durante años fuiste obligada a callar. Tu garganta sangraba por no poder gritar. Soportaste humillaciones, golpes, amenazas, traiciones.
Vivir en el pozo del servilismo fue tu castigo. Te limitaste a aceptar que eras una hembra descalza, a comportarte sacrificada, sufrida, resignada, te acostumbraste a respirar por inercia, a dar todo cuanto poseías, a cargar sobre tus hombros la voz del ruego detrás de una sonrisa.

Temerosa de ejercer catarsis, te labraste una prisión llena de lágrimas, desengaño, sufrimiento y frustración. Te prohibieron recorrer y descubrir tu cuerpo, te negaron el escuchar tu melodía hormonal, donde estrógeno y testosterona sin que tú supieras danzaban a un compás.

Viviste exiliada, te hicieron sentir que todo te era ajeno, prestado, jamás te dijeron que te pertenecía el suelo que pisas, los ríos, los valles, los montes, las rocas, el cielo que miras. Que tuyos son los misterios de la luna y los rojos alientos del sol, el fuego, el aire, la tierra el agua. Y que en ti nace y se vierte el abecedario… las palabras… los enunciados, que contrario al llanto a la tristeza y al dolor existen la risa, la alegría, el gozo, la autosatisfacción.

Después de soñar en la libertad, por fin trepaste a la cima de tu alma, te armaste de coraje y valor, dejaste esas ropas inhabitables, estorbosas. Después de un largo letargo despertaste por decisión propia, llenaste de aire tus pulmones y escuchaste tu voz interior para gestar tu propio YO
....

Hoy muestras por fin sin pudor lo que tu piel esconde, inteligencia, sangre, carne, huesos, médula, por vez primera permites que el halo del viento palpe tu sexo, tú orgullosa le muestras erguidos tus senos...
se eriza tu piel, con la yema de tus dedos tocas la savia de la vida que brota de la superficie ecuatoriana que se halla entre tus piernas...

Descubres que en ti se hallan estaciones de frutos abundantes, regados con tu oleaje sanguíneo . te mueves, te conmueves y sale de tu boca ’aquí estoy’, ’ésta soy yo’...

Al conocerte y reconocerte, toman para ti sentido: tiempo, pertenencia, permanencia, esencia, espacio, preferencias, albedrio...lenguaje, plenitud, lucidez, solidez...

El ritmo de tus ser, te lleva a gritar con especial sonoridad el vocablo que te conforma que te nombra ’mujer’..."mujer".

Mujer eres infinita y única, fiel adverbio, firme adjetivo, verbo clave en todo ciclo, eres sustantivo, composición de imágenes transparentes.

Mujer desnúdate ahora, desnúdate siempre, desnúdate toda, porque eres tu propia casa, el eco que te nombra y te renombra, no eres objeto ni adjetivo calificativo...

Que nadie apague el brillo de tus pupilas,
que nadie clausure tus labios,
que nadie ate tus manos,
que nadie borre tus sueños,
que nadie mancille tu cuerpo,
que nadie robe tus secretos,
que nadie quite de tu voz el aliento.
Que nadie te arrebate la esperanza,
que nadie impida tu transición.

Mujer tejedora de ideas, engendradora de savia, úntate de templanza, perfúmate de sensatez y al rojo vivo muestra al mundo tus sentidos sin temor.

VER NOTA COMPLETA

CONTACTA AL AUTOR

Escribe un comentario directo al autor