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Marzo 03, 2020 22:42 hrs.

Mario Andrés Campa Landeros › diarioalmomento.com

Cultura Nacional › México Ciudad de México


’Así, por primera vez, se descubrió a
Un asesino por las huellas digitales’

El más grande detective de Francia.
Nacido en 1583, hijo segundo de un médico parisiense, Alphonse Bertillon era la vergüenza de la familia. Salió reprobado de cuatro escuelas y perdió varios empleos. Vino luego un trabajo que no podía perder; mientras prestaba el Servicio Militar obligatorio, le guardaba tiempo libre para asistir a cursos nocturnos en una escuela de medicina. Allí se aficionó al estudio del cráneo humano. Encantado, prosiguió al análisis, mensura y clasificación de los 222 huesos del esqueleto: Descubrió que no hay dos seres humanos cuyas medidas sean exactamente iguales.
A los ocho meses de haber ingresado en la Prefectura, Bertillon –que entonces tenía 26 años- había elaborado un cuadro sinóptico de 11 distintivos que no se alteran en el cuerpo humano. Llamó a su sistema ’Antropometría’.
Se dice que Bertillon fue quien descubrió que la estatura de un criminal puede determinarse por las huellas de sus pasos, y que fue también quien primero insistió en que se fotografiase el escenario del crimen.
Bertillon solía decir: ’Háganse estas dos preguntas cuando se trate de un asesinato. ¿A quién le aprovecha? Y ¿Dónde está la mujer?
Probó que el 90% de los grandes crímenes ocurridos en Francia había una mujer de por medio. Otro sabio consejo a sus detectives era: ’desconfíe siempre del hombre que sonríe’.
A principio de siglo viajó a París un editor neoyorquino con el objeto de ofrecerle al más grande detective, en esa época, un dólar por cada palabra de sus memorias. Aun cuando la oferta superaba en mucho su sueldo de Director del departamento de Identidad de la Prefectura de Policía Francesa, Alphonse Bertillon, la rechazó con firmeza:
’No tengo tiempo’, le dijo al editor.
¡Cosas Veredes, Chonito!

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