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Febrero 06, 2022 23:17 hrs.

Jesús Yáñez Orozco › diarioalmomento.com

Deportes ›


+Ya sea por la política o la pandemia, las Olimpiadas de Pekín se han atenuado en la misma ciudad

+Y que, en 2008, convirtió el deporte en un espectáculo maravilloso, ambicioso y perdurable

+Lanzan llamado a la paz y al ritmo de Imagine

+ Esquiadora de la minoría Uigur enciende el pebetero

+’Construyamos puentes y nunca levantemos muros; respeten la tregua olímpica’, pide el COI

Ciudad de México, (BALÓN CUADRADO/Agencias).- Seguramente habrá maravillas, porque siempre las hay en unos Juegos Olímpicos. Alguien —posiblemente alguien de quien nunca has oído hablar— deslumbrará con velocidad o gracia o ferocidad o agallas, cronica The New York Times en su versión digital de hoy.

Pero hay una cierta tristeza en los Juegos de Invierno de Pekín, que se inauguraron oficialmente el viernes. Ya sea por la política o la pandemia, los Juegos Olímpicos se han atenuado en la misma ciudad que, en 2008, los convirtió en un espectáculo maravilloso, ambicioso y perdurable.

Miles de visitantes de todos los rincones del mundo han llegado a la vasta capital de China y a sus montañas circundantes, atravesando a diario el corazón de la ciudad sin poder tocarla ni saborear ni interactuar con ella.

Los habitantes de Pekín observan a sus invitados olímpicos a través de las imponentes vallas que rodean todos los recintos y a través de las ventanas de cristal de los autobuses privados que los trasladan de un lugar a otro.

Por segunda vez en un año, los Juegos Olímpicos servirán sobre todo como escenario para los deportes: activos, emotivos y emocionantes dentro de las cuerdas. Los consumirán espectadores encerrados a un mundo de distancia, serán observados por escasas multitudes en gradas casi silenciosas.

Así fue, al menos, cuando se inauguró el hockey femenino el jueves, cuando se invitó a un grupo cuidadosamente seleccionado de espectadores a ver jugar a Canadá y Suiza.

No aplaudieron.

No animaron.

Muchos, al parecer, ni siquiera siguieron el disco.

La llamada burbuja, una región del tamaño de una pequeña ciudad que rodea los edificios olímpicos, está diseñada para contener un patógeno mortal, uno que mantuvo alejados a todos los espectadores, excepto a los seleccionados. Hay rumores de protestas, y temores sobre cómo una China orgullosa y desafiante podría enfrentarse a ellas.

Existe un panorama preocupante de alambre de púas y niebla de desinfectante, y de una ciudad desconectada de otra vuelta atesorada en el escenario mundial. Hay una mascota, Bing Dwen Dwen, pero no siempre queda claro a quién quiere entretener el panda gigante.

Quizás eso cambie este sábado. Las primeras medallas llegarán este fin de semana.

Nido del Pájaro

También agencias noticiosas internacionales resaltaron el lema de paz en el mundo, en una ceremonia inaugural ambientada en el estadio Nido del Pájaro, la cual concluyó con dos jóvenes atletas chinos, una de ellos miembro de la minoría uigur, encendieron el pebetero.

El presidente Xi Jinping declaró la apertura del certamen cuyos preparativos se han visto acosados por la pandemia y las críticas sobre los derechos humanos en China.

La inclusión de Dinigeer Yilamujiang, esquiadora de fondo de 20 años nacida en Altay, en la región occidental de Xinjiang, es digna de mención, ya que el trato que da el gigante asiático a su etnia musulmana fue el detonante de un boicot diplomático de varios países occidentales, liderados por Estados Unidos.

Yilamujiang encendió el pebetero junto a Zhao Jiawen, de 21 años, quien compite en combinada nórdica, finalizando un relevo de antorchas.

Espíritu inclusivo

China rechaza las acusaciones de abusos contra los derechos humanos y trató de transmitir un espíritu de inclusión durante la ceremonia, en la que su bandera pasó entre 56 personas que representaban a sus diferentes grupos étnicos antes de ser izada para el himno nacional.

La apertura celebrada en el Estadio Nacional de Pekín, parcialmente lleno, escenario del lanzamiento triunfal de los Juegos de Verano en 2008, estuvo repleto de imágenes de patinadores vestidos de rojo que se deslizaban por un hielo virtual. Los acompañó una versión de la canción de John Lennon Imagine, que se ha convertido en un elemento fijo de las ceremonias olímpicas.

Celebrada el primer día de la primavera según el calendario chino, la ceremonia comenzó con una actuación de bailarines que agitaban tallos verdes brillantes para transmitir la vitalidad de la estación, seguida de una explosión de fuegos artificiales blancos y verdes.

Vendría el tradicional desfile de las naciones con los casi 3 mil deportistas, en el que cada una de las 91 delegaciones fue precedida por una mujer que portaba una pancarta en forma de copo de nieve.

México, con una delegación de cuatro competidores, tuvo de abanderados a Donovan Carrillo, de patinaje artístico, y la esquiadora Sarah Schleper.

El presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, mandó un mensaje de concordia en el ambiente diplomático tenso que se vive.

En nuestro frágil mundo, donde divisiones, conflictos y desconfianza aumentan, nosotros mostramos al mundo que sí, que es posible ser orgullosos rivales mientras al mismo tiempo vivimos pacíficamente y respetuosamente juntos, dijo.

El directivo alemán tuvo un recuerdo para los deportistas que no podrán competir en Pekín por la pandemia, y resaltó que el movimiento olímpico demuestra que se puede ser grandes rivales mientras hay una convivencia pacífica y cargada de respeto. Construyamos puentes y nunca levantemos muros. Respeten su compromiso con esta tregua olímpica. Les pido que le den a la paz una oportunidad.

Entre los espectadores de la ceremonia había una veintena de dirigentes mundiales, incluido el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, y el presidente ruso Vladimir Putin.

Guterres coincidió con el discurso de unidad y solidaridad de los Juegos ’en un momento en que vemos tantas expresiones de populismo, racismo, xenofobia, antisemitismo y odio antimusulmán, estar aquí y con atletas que vienen de todas las culturas, de todos los países, de todas las etnias y de todas las religiones, es un mensaje fantástico.

’Cuando vemos tantos conflictos alrededor del mundo, vemos la absoluta relevancia de tener unos Juegos Olímpicos en los que estén representados todos los países, incluso, lamentablemente, algunos que están en situación de guerra’, concluyó.

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, se unió al llamado de paz para que estos Juegos unan al mundo, enciendan la solidaridad y la determinación que necesitamos para poner fin a la pandemia juntos, dijo en su cuenta de Twitter tras participar en uno de los relevos de la antorcha.

Dirigido por Zhang Yimou, el acto contó con 3 mil artistas –la mayoría de ellos niños y adolescentes– en un escenario compuesto por 11 mil 600 metros cuadrados de pantalla LED de alta definición que se asemejaba a una superficie de hielo.

El espectáculo duró dos horas y 20 minutos, después de semanas de dudas por el covid y tensiones políticas, aunque una vez encendido el pebetero, la atención pasará a los deportistas que estarán compitiendo hasta el 20 de febrero.

Los Juegos Olímpicos, sean como sean, ya están aquí.

(Con información The New York Times)

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Pese al boicot de EU y la Covid 19, inauguran Juegos Olímpicos de Invierno

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