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Marzo 15, 2020 20:09 hrs.

Jesús Yáñez Orozco › diarioalmomento.com

Deportes Estados › México Ciudad de México


+Con más de dos décadas frente a los astados, no la dejan alternar con hombres

+Buscará ser la primera mujer en confirmar doctorado en la plaza de Las Ventas

+Recuerda la cornada del 3 de mayo de 2019 que estuvo a punto de costarle la vida

+Tiene más de dos décadas en los ruedos

Ciudad de México, (BALÓN CUADRADO).- Hace tres décadas, el tema de las corridas de toros desata tempestades entre taurófilos y taurófobos. Quienes están a favor y en contra. En particular en México y España. Algunos exigen su desaparición por considerarlo un espectáculo cavernario, bárbaro: inhumano. Otros se solazan cuando un matador es herido o muerto por el astado. Algunas ciudades los han prohibido.

Aunque para mucho es intangible arte. Un sentimiento inenarrable. Sólo quienes lo viven saben que es una indescriptible pasión.

Pero parafraseando a Benito Juárez, prócer de la patria mexicana: ’el respeto al toro ajeno es la paz’. Porque hay un pensamiento generalizado –consciente o inconsciente– de los antitaurinos: creen que el animal sufre como el ser humano. No es así. Reacciona con bravura al castigo. No piensa. Luego entonces, tampoco razona el dolor.

Por cierto, otro héroe nacional, Miguel Hidalgo y Costilla, fue el primer criador de toros en México.

Adquiere otra dimensión en esta polémica el hecho de que una mujer se vista de luces. En cada lance arriesga la vida en el ruedo. No cualquiera reta a una bestia de 400 o 500 kilos de peso, promedio. Mucho menos una fémina.

¿Pero cómo entender que una mujer que se caracteriza por dar vida, mata?

Hace casi 20 años inició su acendrada pasión por el toreo. Comenzó como becerrista –toreando vaquillas– en 2001. Es licenciada en derecho. Cuando estudiaba tenía, por lo general, promedio de 10. Siempre ha amados los animales. Su casa dejó de ser una especie de zoológico. Ahora sólo posee gatos, perros y peces.

Hilda Tenorio tiene 33 años de edad. Ganó la temporada de novilladas en Plaza México –la más grande del mundo– en 2004 y 2005. En su mente, sin embrago, sólo existe una palabra de siete letras: triunfar. Nada arredra su pasión y entrega.

A lo largo de su carrera ha sido cornada de gravedad dos veces. Ambas en el rostro. La segunda fue el 3 de mayo de 2019, en ciudad de Puebla. Sufrió fracturas de maxilar, en ambas órbitas, así como lesiones en el paladar y una abertura de labio de cinco centímetros. Estuvo en riesgo de perder la vida. O, cuando menos, quedar ciega.

Ese día los toros de Santoyo tenían el mismo mal comportamiento. Corrían muy pegados a las tablas, casi encima del estribo, y su apoderado, Alberto Alcocer, platicó con la cuadrilla para que le dieran una vuelta más al toro, ’Querido Viejo’.

De repente, en un acto suicida, Hilda, temeraria, decidió recibirlo de rodillas, pegada a las tablas de la plaza de toros El Relicario de Puebla.

’Tenía que triunfar porque venía Aguascalientes, porque las fechas no salían y había gente que tenía los ojos puestos en mí. No había toreado suficiente y aunque lo vi muy cerrado, uno como torero siempre piensa en positivo.

’Y me dije: ‘sí pasa’, confié en la técnica y no pasó. Señal de que soy humano y me equivoco.»

La cornada fue en la cara y provocó una lesión Le Fort III por la fuerza del golpe, aproximadamente 400 kilos –que se multiplican con la velocidad–, a milímetros de afectar el lóbulo frontal. Pudo costarle la vida. Pero luego de 6 horas de reparación facial y 10 meses de una recuperación complicada, Tenorio anuncia su regreso a los ruedos.

Como primera mujer en tomar la alternativa en la Plaza México, se plantea un nuevo reto: ser la primera matadora de toros en ir a España para confirmar su alternativa. A finales de mes en buscará cumplir su sueño. Tiene boleto para el 29 de marzo. Sin embargo, vive momentos de incertidumbre para poder viajar debido al coronavirus.

Incluso –dijo a Balón Cuadrado, en entrevista telefónica– pidió licencia, sin goce de sueldo, a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con sede en Ciudad de México para ir al Viejo Continente.

La falta de apoyo y oportunidades, aunado a ser encasillada a torear con mujeres, ha provocado que la diestra moreliana levante la voz, en declaraciones al diario El Economista:

’Quiero torear con hombres. Porque me juego la vida al igual que ellos. Sortear sin ser relegada. Ya que el toreo sólo entre mujeres es un regreso a tiempos en que no se nos daba importancia. Ya fuera en toreo de Mojigangas o Charlot (toreo bufo), ahora que se ha tomado un papel serio, con toros de trapío, estoy en contra de eso, de torear (solo) con mujeres.’

Hilda aprovechó para agradecer el apoyo en redes sociales que recibió durante su recuperación con la palabra #Fuerza. Reconoció que ese mensaje virtual la ayudó a comprender la importancia que tiene la solidaridad para el torero herido.

Lamentó, sin ambages, la discriminación que sufre cualquiera que vista un traje de luces, mujer sobre todo, pues su percance se volvió tendencia en Twitter, durante dos días, por la guerra que suscito entre taurinos y antitaurinos.

Unos defendieron a la torera y otros burlándose de su tragedia.

Reflexionó:

’Todo mundo sabe la calidad de baja moral que tiene un antitaurino, antepone la vida de un animal a la de un ser humano. Y llega a ser muy incoherente. Hay que ignorarlos y seguir adelante.’

Problemas a los que se enfrenta Tenorio para desarrollar su profesión no sólo son externos, lamentablemente hay celo por parte de toreros varones, quienes no torearían con ella ni en sueños. Aun habiéndolo hecho cuando era niña torera.

Hay, sin embargo, muchos que la siguen apoyando, le abrieron la puerta de sus escuelas, le aconsejan y ella piensa que si va a España, y logra triunfar, a lo mejor tendrá posibilidad de torear con ellos.

Hilda Tenorio se mostró satisfecha por ser referente de su género, en el marco del Día Internacional de la Mujer y Un Día Sin Nosotras, que casi paralizó México en pasado 9 de marzo.

Explicó:

’Hay muchas mujeres que me admiran. Me han dicho que soy un ideal para ellas y en la manera que siga adelante, muestre un férreo carácter, lucha constante y no me deje caer con nada.»

Sobre la violencia de género –hay 10 feminicios diario en el país– que lacera a la sociedad mexicana, concluyó:

’Quizás sirva de ejemplo para que no se queden calladas. Ya sea que sufran maltrato, discriminación o cualquier tipo de violencia, pues eso es lo que me alimenta, me impulsa y me da felicidad.’

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