¿Por qué matar periodistas? - Perfil de México - Cuauhtémoc - diarioalmomento.com

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Marzo 23, 2022 01:17 hrs.

Armando Ríos Ruiz › tabloiderevista.com

Política Nacional › México Ciudad de México


¿Por qué los periodistas se convirtieron en blanco de la delincuencia durante la presente administración? No pretendo decir que antes fuera diferente.

Los resentidos por alguna publicación, la mayoría de las veces políticos y más recientemente criminales comunes, siempre mantuvieron el acecho. Lo que hoy es diferente es que los crímenes se han multiplicado y más aún, se han vuelto cínicos. No hay ningún respeto al lugar en donde se encuentre la víctima.
Los asesinatos a personas de diferentes estratos se han multiplicado y a tres años del nuevo gobierno, ya suman 110 mil para algunas empresas que se dedican a contabilizarlos y un poco más para otras, lo que marca todo un récord.

Las soluciones, simplemente no existen.

La estrategia de abrazos sólo ha servido para incrementarlos. El fenómeno se ha reducido, pero sólo en la boca de los funcionarios que hacen declaraciones, no porque su trabajo haya rendido frutos, sino únicamente para agradar el oído del jefe.
Parecería increíble que el último no se dé cuenta cabal de lo que pasa. Pero de estas declaraciones hechas por los encargados de perseguir el crimen, se deduce que las hacen bajo la consigna de publicitar la mentira, para hacer ver a la población más ignorante e inconsciente, que la fatídica como inservible estrategia ha dado resultados positivos.

Si a simple vista, cualquier ciudadano puede apreciar el incremento inmenso de la criminalidad, ¿qué no dirán los números?

Cada día que pasa, las acciones de los delincuentes se hacen más visibles, más cínicas. En el interior del país, se exhiben con automotores de lujo con las armas en las manos, para imponer respeto.

Para decir a la ciudadanía que son los que realmente mandan, muy por encima de las autoridades erigidas en las urnas para lo mismo, quienes, o se coluden y gobiernan sometidos o corren el riesgo inminente de desaparecer para siempre.

Hoy, parece que comenzaron a imponer modas en su comportamiento con las víctimas. Al fin y al cabo, las autoridades están para abrazarlos.

Tienen permiso para actuar como les plazca. Sobre todo, cuando la orden de prodigarles caricias viene desde arriba. Nunca como ahora, vivieron tan felices. Sólo preocupados por sus rivales, los competidores en las mismas actividades. El gobierno no existe. Más bien está para permitirles todo.
Hace unos días, un grupo irrumpió en un velorio en la población de San José de Gracia, Michoacán, y asesinaron a 17 personas. Se dieron además el tiempo y el lujo de borrar las huellas del crimen, ante la expectación de varias decenas de presentes. Las autoridades locales, desde el mismo gobierno del estado, declararon que nada sabían del asunto. Poco después, se convirtió en noticia nacional, que hoy casi está ya en el olvido. Hubo lamentos y promesas de que eso no se permitiría más.

El asesinato de periodistas es una especie de deporte como el tiro al blanco. Tal vez es también una manera de congraciarse con la autoridad, que desde una tribuna en Palacio Nacional, se dedica todos los días, con nombres y apellidos, a señalar con odio visible a los que hacen alguna crítica.

Desde que comenzaron estos crímenes se ha dicho por diferentes instancias, nacionales e internacionales, que la voz del presidente de un país, invita a complacerlo o pone en riesgo la vida de los aludidos.

La respuesta en México está en los diarios, que comentan casi todos los días sucesos de esta naturaleza. A pesar de todo, el que presuntamente pone en riesgo esas vidas se niega a abandonar la práctica.

Para variar, acaban de asesinar a uno más: a Armando Linares, director de Monitor Michoacán, en Zitácuaro. Los victimarios hicieron acto de presencia en su velorio y con armas en las manos obligaron a los representantes de diferentes medios a irse del lugar, lo mismo que a familiares. Los organismos que demandan medidas para acabar con esto, no han encontrado eco.
ariosruiz@gmail.com

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