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Julio 11, 2020 12:43 hrs.

Gregorio Almazán Hernández › diarioalmomento.com

Economía Nacional › México Ciudad de México


El reinicio de actividades mercantiles en 17 estados de la República representa para el pequeño comercio y empresas familiares un ’destello de luz’, después de un periodo de 3 meses de cierre obligado.

Pese a que es considerado un gran paso para salir de la crisis, el regreso a las actividades es caracterizado por un alto porcentaje de pymes que se encuentran en desabasto, carecen de mercancías en sus exhibidores y anaqueles, cargan con adeudos de renta, nómina, pago de servicios y proveedores; entre otros.

Los dueños de negocios en pequeño que llegaron al límite de sus ahorros o saturaron las tarjetas de crédito durante los meses de inactividad y que requieren más de 50 mil pesos para financiar sus actividades, las alternativas que tienen son los préstamos de familiares o acudir con ’agiotistas’ quienes cobran intereses por arriba del 10 % mensual.

Ante esta situación, en nuestra institución consideramos que se debería de crear un fondo económico nacional de apoyo con recursos superiores a los destinados actualmente en los programas gubernamentales, el cual debería tener mayores plazos de gracia para la devolución de los recursos gubernamentales.

Así mismo, en un plan de atención a la emergencia económica, los gobiernos en sus tres órdenes deberían atender con mayor cuidado sus pagos a proveedores, agilizando los trámites de los pagos, desatorando los que se encuentran pendientes e incluso adelantando aquellos que están programados.

APOYOS GUBERNAMENTALES

Aunque algunos gobiernos estatales y municipales lograron estructurar recursos para el apoyo de las pymes a través de programas especiales, la dimensión de las necesidades sólo alcanza a menos del 10 % del sector.

Se debe reconocer el esfuerzo que el gobierno de la República realiza a través del programa ’Prestamos a la Palabra’ o ’Tandas pare el Desarrollo’ destinado a sectores muy desprotegidos de la micro empresa, locatarios de mercados públicos, tianguistas, taxistas y meseros, principalmente, para otorgarles un crédito 25 mil pesos para sufragar los gastos de 3 meses de baja productividad o inactividad.

Sin embargo, para el pequeño comercio formal, así como las empresas familiares que requieren un financiamiento mayor, los préstamos gubernamentales ofrecidos hasta ahora son insuficientes pues con 25 mil pesos no es posible financiar los adeudos generados de marzo a junio.

Además, costear el arranque de sus actividades con una perspectiva de lenta recuperación por la amenaza de nuevas interrupciones comerciales por la aceleración de contagios, se requieren de mecanismos consensados entre el gobierno y el sector empresarial para disminuir los impactos económicos y poder cumplir con los compromisos pactados.

INSPECCIONES CON ROSTRO HUMANO

También reconocemos que, en un alto porcentaje de casos, los funcionarios e inspectores de los giros mercantiles han sido conscientes de que hay una nueva realidad que debe aplicarse con prudencia.

De igual manera, el pequeño comercio y las empresas familiares han sido conscientes de la situación de la emergencia sanitaria y tratan de cumplir con los protocolos establecidos por las autoridades para que su actividad productiva no se vea interrumpida.

Hacemos un llamado a las autoridades estatales como municipales para que las inspecciones de los establecimientos mercantiles se realicen con un toque humanista: evitar multas y cierre de establecimientos por fallas que son corregibles.

Nuestra asociación ’ConComercioPequeño’, constituida recientemente, busca colaborar en las campañas de difusión, orientación y apoyo para amortiguar los impactos negativos de la crisis económica para evitar mayores daños que generen el cierre de negocios y empresas familiares.

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