TBBT, La serie de comedia de la empresa de TV CBS, de EEUU, que puso a la física en la generación millenians

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Diciembre 04, 2022 23:27 hrs.

Raúl De La Rosa › diarioalmomento.com

Política Estados › México Ciudad de México


Como ya dijimos, la Física teórica en México tiene un nivel aceptable y la experimental está como la selección mexicana de Fútbol soccer (con destellos individuales trabajando en EEUU, Canadá y Europa), lo cierto es que estamos lejos de alcanzar niveles de excelencia en ese rubro.

Si bien los programas de TV, la literatura o películas inspiran a jóvenes para hacer ciencia, siempre la mejor inspiración proviene del sistema educativo de cada país y de su entorno social y familiar, donde surge el deseo por el saber, por encima del placer.

La TV, la literatura, el teatro y el cine hechos en México han ayudado muy poco a ese deseo por el saber, es decir, renuncian a su necesario papel de divulgadores de la ciencia. Han sido muy pocos los programas u obras de divulgación de la ciencia y la cultura que ha desarrollado la TV, la Literatura, el Cine y el Teatro mexicanos. La mayoría han sido series de TV de hechura gringa. Destacamos los esfuerzos de las televisoras y canales gubernamentales, tanto del federal como de los estatales, sobresaliendo el Canal 11 XEIPN y el Canal 22, ambos del gobierno federal, que desde su nacimiento han buscado difundir las ciencias y la cultura, pero con muy poco éxito, aunque han tenido algunos destellos.

El programa de la TV mexicana, como divulgador de la ciencia, más exitoso, corresponde, irónicamente, a la empresa Grupo Televisa, S.A. de C.V., que en sociedad con el empresario e historiador Enrique Krauze Kleinbort, dueño de Clío Editorial, difunden desde hace 33 años, con gran éxito comercial la serie llamada "Biografía del Poder" y algunas "telenovelas históricas". Pero tanto en el caso de las series de la televisión pública, como de la privada, se han dedicado a las ciencias sociales y humanidades, y a las bellas artes. Y muy poco o casi nada a las ciencias básicas o duras y menos a la de frentera. ¿Pero por qué es eso y qué es eso de ciencias básicas y ciencia de frontera? ¿Por qué la televisión, el cine, el teatro y la literatura mexicana no las tratan como sus pares gringas?

Vamos por partes. La investigación en Ciencia Básica es el quehacer de investigación en todas las áreas de conocimiento. Es indispensable para el avance teórico sin que haya mediación o motivación por aplicación alguna, aunque toda la ciencia eventualmente llega a ser la base de aplicaciones o desarrollos tecnológicos.

En tiempos en que existe alguna controversia dentro de la comunidad humanística y científica o en que existen cuestiones de difícil respuesta, surge aquella "investigación de frontera" que utiliza metodologías y conceptos atípicos o novedosos en su ámbito. La "investigación de frontera" nace cuando el paradigma actual ya no explica las observaciones del universo.

Entendiendo que es fundamental apoyar el quehacer científico en todas las áreas del conocimiento con pleno respeto a la libertad de investigación, es indispensable que el impulso de los avances en "ciencia de frontera" sea particularmente importante para todo el Estado-nación y así fortalecer la independencia tecnológica y la soberanía de cualquier país. México ha dejado de hacer "ciencia de frontera", entre otras razones, que no la principal, por asuntos financieros, pero sobre todo por un deficitario sistema educativo.

Aunque el CONACYT tiene como objetivo apoyar a la comunidad científica en México con recursos financieros para que los investigadores(as) desarrollen proyectos en distintas modalidades que resulten en avances significativos del saber científico, ello es muy limitado en los hechos. Y como un ejemplo claro de ello es que prácticamente no tenemos registros de patentes ante la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). A los largo de los 52 años de CONACYT no ha habido un crecimiento sustancial en la ciencia de frontera en México, de hecho nuestros mejores logros son previos al surgimiento del CONACYT, a pesar del raquítico apoyo que el Estado mexicano da a los proyectos de investigación qué cada año selecciona el CONACYT. En teoría, los resultados de dichos proyectos deberían contribuir a la generación de conocimiento nuevo y/o al cambio en el entendimiento de problemas o conceptos científicos existentes en cualquier campo de la ciencia (incluyendo disciplinas de las humanidades, ciencias sociales, ciencias químico-biológicas o físico-matemáticas, entre otras) bajo parámetros de competencia internacional. Se supone que en el mediano o largo plazo, los resultados de dichos proyectos tendrían un impacto en nuestra sociedad y cultura. Inclusive podrían dar lugar al inicio de nuevos campos de investigación. Y sobre todo, al surgimiento de empresas e industrias basadas en la tecnología y la innovación de la misma. Y no hemos logrado ni lo uno ni lo otro. ¿Por qué?

En parte por los errores perpetuos de los diversos gobiernos mexicanos, federales, estatales y municipales, pero igual de importante en ese fallo es la escasa, muy escasa participación de la sociedad mexicana en el saber. Y un papel trascendental en ese déficit, en los últimos 80 años, lo han jugado los medios de comunicación mexicanos, públicos y privados, porque han no nada más renunciado sino conspirando contra la divulgación de las ciencias. Anteponiendo lo vanal y hedonista, a lo creativo y disciplinario.

De allí que series gringas de TV como Cosmos, Cosmos: Mundos posibles, y Cosmos: Una odisea de tiempo y espacio (en inglés, Cosmos: A Spacetime Odyssey​); o The Big Bang Theory (TBBT); o El Mundo de Beakman (en inglés: Beakman’s World; transmitido por el Canal 11 XEIPN), hayan sido muy determinantes para motivar a la niñez y juventud a interesarse por el saber, por encima del placer.

De allí que aseguro que la serie de comedia gringa, TBBT, puso a la Física en la mira de la Generación Millenians... Como 30 años antes lo hizo con mi generación "Cosmos" de Carl Sagan.

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