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Abril 04, 2015 19:00 hrs.
Araceli Ordoñez Cordero › diarioalmomento.com
Cultura ›
Algunos se preparan para la candidatura, otros tantos se preparan para la pasión. (No esa pasión) Es vigilia y no se come carne. ¿Pero qué harán con tanta carne que se vende en el rastro? ¿Se congela? Y qué hacer si guardamos el hambre un día más…
Doña Refugio se levanta muy temprano, los tamales ya están listos para la vendimia…
Hoy que es viernes santo de seguro la providencia me ayudará, se repite una y otra vez mientras se persigna delante de un manto morado que ha cubierto la imagen de un Cristo y de San Judas Tadeo…
─Apúrele mijo, que se nos hace retarde, que no ve que hoy primeramente Dios terminamos pronto, hoy qué es el viacrucis de un nuestro señor.
"El Carpas" (Qué así es conocido por la colonia) se levanta con la esperanza de mirar su nombre en la lista de la UNAM, corre presuroso y nada… el puesto de periódicos atiborrado de caritas tristes. El oficial de tránsito esperando a su víctima ─tengo hambre se dice en voz alta, hoy si saco para las chelas de la noche.
Unos ojos se abren; el cuarto se ilumina, se escuchan los suspiros.
─La veré hoy, escucharé su sonrisa que es canción para mis oídos─, se dice humedeciendo los labios…
El campesino se ha levantado con los primeros rayos de sol, agradeciendo las lluvias, pues este año seguro la cosecha será buena, mira el cielo y se persigna.
Una mano se levanta… Hoy comeré, sembraré y me darán lo que merezco, lo que me he ganado, lo que mi ser ha deseado, no importa cómo, no importa a quien se lleve el viento, no importa a quien pise, nada importa, solo el éxito, del pueblo por supuesto…
Otra mano se levanta buscando un pedazo de sol que lo haga visibles para los miles de pasos que hoy caminarán vestidos de fe…
Él, que ha ganado unos pesos más, piensa en su mujercita que ha descuidado, va a comprarle flores muy temprano para que al levantar las cortinas de pestañas la princesa vea y perciba el aroma que tanto os gusta…
Un llanto detrás del desván, unos gritos de piedad, unos murmullos que sólo percibe el alma de ese instante, un, te quiero mamá. ─lo siento, no debiste llegar, no estoy preparada, quizás después…
Una mejilla desbordando sal. ─Ya no tengo remedio, pero, no estén tristes, he vivido lo que debía, he sido lo que no esperaba, amado por vosotros… Al lado contiguo, un llanto que despierta la sonrisas de ternura de cuatro ojos, cuatro brazos, dos corazones…
Y vos, aquí tratando de llenar un espacio, medio vacío y medio lleno; mientras los pájaros cantan otros beben de las charcas que ha dejado la lluvia, los perros callejeros mueven la esperanzada cola, los gatos ya están bañándose de sol… Y el corazón desangrando sin adjetivo que se comprenda, sin premura del por qué, sólo late, hace su función, pero calla, desea callar, no sabe que gritar, sólo vive pereciendo lento… El planeta gira no detiene su curso, no se sabe cómo o porqué de la belleza de la vida, unas son creencias otras fantasías, realidades que laceran los días de flores marchitas…
Un canto que se diluye por los dedos que tocan sin un plano que dimensionar. Un canto de sol que baña todo un pueblo… y solo un corazón …
Hijo del sueño y de la noche
no revientes la roncha
vestida de amarillo azulado verduzco
Calla
mientras las astas de Mercurio
encallan en los días
todos se han ido
se acabo la venta
Mujer
cuerpo de buitre
garras / pico
alas de aquellas langostas
no te lamentes
hija de la verdad
Anda
despierta ya
─Hay jefa usted y sus cosas… tantos males que nos ocurren y todavía cree en eso.
─No blasfeme mijo, ya le he dicho que usted tenga fe y todo sale a puras margaritas.
─Chale jefa, deje dormir además no creo que se pueda vender ya sabe cómo andan los perros…
─Anda déjate de monsergas o Dios te castiga.
Ya en la avenida Ermita, los policías tratando de poner orden con sus toletes, el conglomerado número de visitantes que cada año se dirigen a profesar su fe, otros tantos curiosos, reporteros y vendedores se ponen tensos por ganar un lugar para sus puestos. Doña Refugio sin más comienza a vender así, caminando…
─Pruébelos güerita, están calientitos, hay de verduritas y otros de pescado, ya sabe por eso de la tentación… (De la carne claro)
─Oiga jefa, dice el Julio que va detrás de ella, -Espere… Ya vi lo de la escuela, y no alcance lugar.
Otro año que perderé y ahora que hago má…
─Huy mijo pues pos ahora ayudarme con la venta, ande ayúdeme con el bote…
─Oiga señora no me regala un tamal
─Qué te pasa carnal, págalo
─Tú no te metas estoy hablando con la jefa
─Ella es mi jefa, así que no le hablas así, y no te da nada, cómo ves… Gritos y clamores llanto de niños... da golpes de pecho
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