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Enero 14, 2026 22:20 hrs.
Luis Manuel Arce Isaac › tabloiderevista.com
Política ›
Entusiasmado por la presunta victoria por el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa Cilia Flores, en una invasión ilegal a Caracas que ocasionó un centenar de muertos, y en la creencia de que ha obligado al gobierno bolivariano a arrodillarse y entregarle a él personalmente los 300 mil millones de barriles de petróleo que guardan las entrañas de la Franja del Orinoco los cuales ya considera suyos, Donald Trump enfila ahora sus amenazas al gobierno de México que encabeza Claudia Sheinbaum, al anunciar que ejecutará en tierra del vecino país la caza de narcotraficantes.
Injerencia en México. Destrozar a Cuba
Una injerencia militar en México disfrazada de lucha contra los cárteles de la droga todavía no bien definida, pero injerencia violenta al fin y al cabo, contraria a la voluntad de un gobierno soberano que no la ha pedido ni le hace falta, es la consecuencia inmediata de la falsa conclusión a la que Trump y sus empresarios aliados han llegado tras el affaire de Venezuela.
Paralelamente, y en esa misma línea, aumenta sus amenazas a Cuba y, al admitir que la guerra económica contra la pequeña isla no ha surtido el efecto deseado en más de 60 años de aplicarla con un saldo de miles de muertos y un estancamiento económico para impedir el desarrollo y la creación de un estado de bienestar, dijo que la única alternativa que ve para doblegarla es destrozarla, aunque le daba pena por el pueblo cubano que es muy valiente y admirable. El cinismo es simplemente insoportable.
Y mencionó exprofeso y con cinismo, que Marco Rubio llevaba sangre cubana, quizás para exponerlo ante el mundo como el gran traidor, su Josef Mengele, o querer ocultar su cobardía insinuando de forma perversa que su origen tiene alguna remota conexión con la valentía y heroísmo del pueblo de José Martí y de Fidel Castro, al que nunca ha pertenecido y ni siquiera conoce.
Pemex en la mira de Trump
Aunque Trump sabe que no ha podido engañar al mundo con la falsa narrativa de la supuesta lucha contra el narcotráfico que nunca ha ocupado ni un milímetro de su cerebro, le interesa un comino lo que piense la gente al respecto, pues lo más importante es doblarle el brazo a la presidenta mexicana con cualquier excusa, para persuadirla de que no siga con la estrategia petrolera que le dejó en herencia su antecesor Andrés Manuel López Obrador y que no se interponga en los objetivos de él y las compañías petroleras estadounidenses, de retomar el control de PEMEX como parte sustancial para dominar el crudo desde los escondidos yacimientos de Groenlandia, hasta los mexicanos, venezolanos, ecuatorianos, peruanos y otros, aunque sean muy pobres y de muy mala calidad, como los cubanos, y consolidar así su reinado en todo el continente con sus demás inagotables riquezas naturales.
Ya es imposible esconder sus verdaderos objetivos con el tema del narcotráfico y el exagerado despliegue militar en el Caribe, de ejecutar por la fuerza la Doctrina Monroe de América para los americanos (es decir, EEUU), y a su juicio lo preferible es actuar abiertamente, sin máscaras, con lo cual demuestra que la única vía que tiene para imponer un hegemonismo solo posible en su mente, es la de la violencia.
Amenazas de Trump no son símbolos de poder
En realidad, tanto lo realizado en Venezuela, como las fuertes amenazas a México y a Cuba, no son símbolos de poder sino de debilidad de Estados Unidos como país imperial, y del sistema capitalista que lo sustenta.
Aunque parezca increíble, Estados Unidos no está preparado tecnológica ni sicológicamente para vivir sin el petróleo de esas tres naciones, y tiembla cuando en esas tres fuentes fundamentales los dados ruedan hacia una colaboración energética en la que Washington no es un factor protagónico.
Rezagado el modo de producción capitalista
El modo de producción capitalista se quedó rezagado y carece de una respuesta efectiva y en tiempo, no solamente para alcanzar el de China sino, más dramático y patético aún, para contrarrestar su avance y su poder de convencimiento.
El BRICS ha sido el ábrete sésamo de los nuevos mecanismos de integración fuera del sistema del dólar que dan la posibilidad de crear un mundo mejor que el actual.
Ruptura del orden mundial
El orden mundial se ha roto. Trump lo hizo añicos.
El comportamiento actual de Estados Unidos al bombardear a Venezuela y secuestrar a su presidente, es la tercera ruptura histórica protagonizada por la Casa Blanca. Ojalá la cuarta no sean México y Cuba. (Continuará)
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